jueves, octubre 29

INTENSOS DEBATES EN BRASIL

Un debate es un contraste organizado de ideas y puntos de vista entre dos o más personas, mediante la exposición organizada y pacífica de sus argumentos sobre cualquier tema que tenga interés en la comunidad. Los debates son generalmente orales, aunque pueden darse también por escrito a través de plataformas de comunicación apropiadas para ello, siempre y cuando conformen una conversación estructurada. El 25 de octubre, a días de hoy, en Brasil se llevarán a cabo las elecciones generales para definir quién podría administrar el gran país sudamericano.

Ahora tiene muy ocupados a los medios de comunicación lograr comunicar lo que piensa su población y los candidatos a la importante misión de presidir no un partido político, club deportivo o cualquier asociación humana sino nada más y nada menos que un país de 8.514.215 km² y 214.211.951 de personas, que deben ponerse de acuerdo, conocer y debatir sobre sus candidatos,  propuestas e intenciones para ir a votar y lograr acertar en relación a quién podría presidir bien el país sudamericano hasta el 2030. Tiempo que tendrían Flavio Bolsonaro o Lula Da Silva, si cualquiera de ellos logros ser elegido para implementar políticas nuevas o ajustar los dramas que tiene el Brasil en su geografía, el continente y todo el mundo, por donde también habitan brasileños, que ayer han observado un encendido debate antes del balotaje entre los importantes candidatos del vecino sudamericano. Discutieron sobre;

  • La Seguridad pública y crimen organizado, donde;

Flávio Bolsonaro: Prometió declarar la «guerra al narcoterrorismo», clasificar a facciones como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho como organizaciones narcoterroristas, y endurecer penas hasta los 30 años. Defendió propuestas de mano dura e imputabilidad juvenil. Y Lula da Silva: Destacó las medidas de inteligencia y las acciones operativas implementadas durante su gestión para enfrentar a las bandas criminales sin necesidad de abusos policiales. Cuestionó la efectividad de los discursos de mano dura que derivan en abusos y violencia. 

  • Corrupción y ataques personales, donde se dieron;

Ataques hacia Lula: Flávio Bolsonaro volvió a relucir investigaciones pasadas contra el Partido de los Trabajadores (PT) y mencionó indagatorias dirigidas a miembros del entorno familiar de Lula (como su hijo mayor).

Ataques hacia el entorno bolsonarista: Lula respondió acusando al clan Bolsonaro de mentir y de mantener vínculos con redes de milicias armadas. Mencionó los problemas judiciales que afronta el hermano del senador (Eduardo Bolsonaro) y la situación del expresidente Jair Bolsonaro. 

  • Modelos económicos y geopolítica, que presentó el debate sobre;

La «motosierra» de Milei: Lula cuestionó a su rival por su alineación con referentes de la derecha regional y le preguntó irónicamente si pensaba aplicar el modelo del presidente argentino Javier Milei o pedirle «prestada la motosierra». Defendió la inclusión social y la soberanía del país, además de oponerse a privatizar empresas estatales estratégicas como Petrobras. 

«Ministerio de la Prosperidad»: Flávio prometió la creación de un ministerio orientado a pequeños emprendedores, facilidades para el desendeudamiento familiar y acusó a los gobiernos de izquierda de llevar a la población a la miseria. Intentó vincular a Lula con gobiernos autoritarios de la región como Nicaragua y Venezuela. 

  • Salud y gestión de la pandemia, donde;

Los grandes temas del debate

Lula arremetió contra la gestión sanitaria del gobierno anterior encabezado por Jair Bolsonaro durante la crisis del COVID-19. Y Flávio Bolsonaro hizo un «mea culpa» reconociendo que la gestión en salud pública del gobierno de su padre cometió errores y no ofreció los mejores resultados, en un país que tuvo un importante número de víctimas de la enfermedad del virus del coronavirus 

Con una corbata con los colores de Brasil, el izquierdista se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar «distancia con miliciano», según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador derechista con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Río de Janeiro.

Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la «billetera puede ser robada», y mostró una anotación en la palma de su mano, haciendo referencia a que su rival podría ser un “corrupto» y es un título no sirve para nadie que busque presidir organizaciones, que pueden funcionar bien si están dirigidas o compuestas por personas íntegras, virtuosas, onerosas, honorables, puras y libres de mostrarse débiles a tentaciones existentes habitualmente en la política. 

Habrá un segundo debate este viernes y los comicios previstos para el domingo con un empate técnico entre ambos según las encuestadoras.