Cada generación de personas en el mundo no es la misma porque no están formadas por las mismas personas que no han tenido las mismas condiciones de vida en lo político, económico y cultural.
El psicólogo español Xavier Cuix de 66 años dice; “Fuimos una generación demasiado buena. Niños y niñas que pensaban: ‘Tengo que cumplir’”, y hoy día esa forma de pensar y sentir cambió porque nuestro nivel de compromiso a nuestros estudios, empleo, relaciones emocionales o sociales con otras personas se ha reducido o ha dejado de existir y eso porque según un amigo hemos crecido” sobreprotegidos, mimados o “cuidados en exceso” lo que nos convirtió en la “generación de cristal». Concepto acuñado por la filósofa y ensayista española Montserrat Nebrera en el año 2021 para describir sociológicamente a los jóvenes nacidos aproximadamente a partir del año 2000 (abarcando principalmente a la Generación Z y a los más jóvenes de la generación millennial).
Cuix reflexiona sobre los mandatos sociales y el descuido de los propios deseos que si no son premeditados y evaluados antes de buscarlos o ejecutarlos evitando precipitaciones y accidentes que nos puedan perjudicar cómo a cualquiera de los entornos que formemos.
Esta reflexión nos debe ayudar a las generaciones calificadas cómo “de cristal” a fortalecernos tomando en serio nuestras responsabilidades para inspirar a las nuevas generaciones para que estas entiendan el valor de la palabra “compromiso” no solo entre quienes seamos parte de una relación sino con nuestros empleos, estudios, asociaciones y los objetivos que tengan para nosotros y el bien común. Porque no existimos solos en nuestras casas, barrios, ciudades y/o países
El deber es la clave
El psicólogo catalán explicó que el sentido del deber era muy fuerte en las generaciones anteriores. «El sentido del deber implica obedecer y hay huellas de aquello en nuestro presente comparándonos a las nuevas generaciones», señaló.
También explicó que el sentido del deber era muy fuerte en las generaciones anteriores. «El sentido del deber implica obedecer y hay huellas de aquello en nuestro presente», señaló el profesional que estudia la mente humana.
La falta de compromiso —entendida como la incapacidad o desgana para involucrarse de manera consciente y constante con un proyecto, una relación, un valor o una meta— genera un impacto profundo tanto en el plano personal como en el social, personal y profesional.
Por eso debemos estar abiertos a las llamadas de atención que nos hacen nuestros padres, tíos, abuelos o cualquier persona mayor de edad que nos vea desganados, desmotivados o desconectados con nuestros compromisos e intentar imitar su espíritu y/o forma de pensar y sentir hacia cualquier compromiso que tengan en sus vidas.
A veces me pregunto viendo a mis padres trabajar; ¿ de donde sacan tanta energía y motivación para seguir pensando, creando, viajando y exponiendo sus creaciones. Por lo visto no es solo cosa de ellos o paraguayos sino de los que forman parte de su generación o personas mayores que continúan viviendo, algunos con complicaciones de salud, pero siguen existiendo porque su compromiso con la vida todavía no ha terminado. -Por eso debemos tener empatía con nuestros mayores, cuidarlos, atenderlos y acompañarlos en sus vidas aprendiendo de sus fuerzas, ganas y lo que les empuja a proseguir en la vida y nosotros aprender a vivir con la fortaleza de los deberes bien hechos.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
