Connect with us

Suscribirse

Editorial

El Papa y el “lawfare”

Mirada con sesgo desde el Vaticano

En 2010, un ex editorialista del Washington Post y dos catedráticos de derecho norteameri­canos instalaron en la opinión pública la idea de la “guerra judicial”, un recurso, afirman sus impulsores, consistente en manipular la justicia para disciplinar a opositores o con­trarios a una determinada causa. La víctima del “lawfare” -término sintetizado a partir de law (ley) y warfare (guerra)- es atacada con procesos judiciales que buscan desprestigiarla y someterla a la irrisión popular. Pese a ser una teoría relativamente nueva, ganó adeptos en ciertos círculos políticos que no dudaron un minuto en usarla como arma defensiva.

Uno de los más conspicuos adherentes al lawfare es el Papa, quien no tardó mucho en convertirlo en discurso de contenido político. Dijo el jefe de los católicos: “El lawfare, además de poner en serio riesgo la democracia de los países, gene­ralmente es utilizado para minar los procesos políticos emergentes y propender a la violación sistemática de los derechos sociales”. El Papa, hay que recordar, tiene una abierta simpatía por el peronismo kirchnerista en Argentina, Lula y Dilma en Brasil y Evo Morales, hoy exiliado en México, mientras alienta una vergonzante tolerancia hacia Maduro en Venezuela.

El Papa debiera saber que el lawfare existe antes de que la teoría tuviera nombre en inglés. En Cuba los presos políticos no son presos políti­cos, son delincuentes comunes presos, como sostiene el decrépito régimen de La Habana. En Cuba hay, confirmados, 93 convictos por diversas causas, entre ellas, por “delitos contra el Estado”, como por ejemplo, pensar diferente o intentar fundar un partido o movimiento opositor. Eso el Papa lo sabe, pero nunca habló de lawfare en Cuba. En Venezuela hay 397 presos políticos que no son presos políticos sino “conspiradores al servicio del imperio juzgados por traición a la Patria”. Como en Cuba, el delito consiste en no doblegarse ante el tirano y manifestarse públicamente en su contra. El “lawfare” ¿no funciona para ellos?

El Papa puede embanderarse con la divisa que le quede más cómoda. Pero tendrá que preguntarse quiénes van a creerle eso de que el lawfare mina “los procesos políticos emergentes” pero sólo en ciertas sociedades. Sus preferencias ideológicas y hasta personales son más que evidentes.

Extraño Papa, este Francisco.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez.

Copyright © 2019 El Independiente | El otro lado de la historia
Desarrollado con mucha garra en

Seguinos
Suscribite al Independiente