domingo, abril 19

EL EJERCICIO FÍSICO Y SU IMPORTANCIA

El ejercicio físico es cualquier movimiento corporal planificado, estructurado y repetitivo que tiene como objetivo mejorar o mantener uno o más componentes de la aptitud física. Nos movemos desde el vientre de nuestras madres y debemos tener el mismo espíritu y voluntad toda la vida mientras podamos seguir moviéndonos, sin exagerar nunca para evitar lastimarnos. El experto en longevidad mexicano Patricio Ochoa dice; “Cuanto más hacemos ejercicio físico, más resilientes nos volvemos ante los problemas de la vida”. La resistencia de las personas mayores a realizar ejercicio físico es un fenómeno complejo que mezcla factores biológicos, psicológicos y sociales. A menudo;

 

Clave para la salud

 

No se trata de una simple falta de voluntad, sino de una serie de barreras reales y percibidas que dificultan el inicio de una rutina que obviamente no será lo que hacían años atrás cómo correr largas distancias a una elevada velocidad, levantar mucho peso, saltar lo más alto posible o esforzar su cuerpo a hacer cosas imposibles. Por eso debemos entender los límites que pueden presentar algunos y no exigir que hagan lo que no pueden. Por eso también existen ejercicios para personas mayores o con problemas de salud particulares. 

 

Las razones principales para hacer ejercicio físico son:

 

1. Para enfrentar las barreras biológicas y miedo al dolor como;

  • Dolor Crónico: Condiciones como la artrosis o la inflamación articular pueden hacer que el movimiento sea doloroso, lo que genera una asociación negativa con el esfuerzo físico.

  • Sarcopenia: La pérdida natural de masa muscular y fuerza hace que tareas que antes eran sencillas requieren ahora un esfuerzo extenuante, lo que resulta frustrante.

  • Miedo a las caídas: Muchos ancianos sufren de «optofobia» (miedo a caerse). Una caída a edad avanzada puede tener consecuencias graves, por lo que el cuerpo elige la inmovilidad como una forma —errónea— de protección.

2. Los factores psicológicos y cognitivos

  • Depresión y Apatía: La jubilación, el aislamiento social o la pérdida de seres queridos pueden reducir los niveles de dopamina, eliminando la motivación necesaria para iniciar cualquier actividad.

  • Creencias Limitantes: Existe la idea arraigada de que «a esta edad ya no sirve de nada» o que «el cuerpo ya dio lo que tenía que dar». Se percibe el ejercicio como algo para jóvenes o deportistas, no como una herramienta de mantenimiento vital.

  • Falta de hábito: Si la persona no fue activa durante su vida adulta, es mucho más difícil generar la neuro plasticidad necesaria para adoptar un hábito nuevo y demandante en la vejez.

Debemos tener en cuenta también que cuando una persona mayor es sedentaria y duerme mal, este sistema de limpieza de desechos metabólicos del cerebro no funciona de forma óptima. La acumulación de toxinas puede generar una «neblina mental» y fatiga crónica, lo que crea un círculo vicioso: el cerebro está demasiado cansado para motivar al cuerpo a moverse, y la falta de movimiento empeora la calidad del sueño y la limpieza cerebral.