El ejercicio físico es mucho más que una herramienta para cambiar la apariencia del cuerpo; es el «combustible» que permite que los sistemas biológicos de limpieza y reparación funcionen a su máxima capacidad.
Es recomendable tener ocupado siempre nuestro sistema osteomuscular. Dos entrenadores coinciden: “A partir de los 50, no necesitas rutinas complejas, sino ejercicios sencillos, fuerza bien trabajada y devolver estabilidad y control al core o núcleo”. Los expertos explican cómo la fuerza y el trabajo del core pueden transformar la salud, la energía y la postura sin necesidad de rutinas extremas.
El entrenador Luis Enrique Conde Múgica, explica que: “El entrenamiento de fuerza consigue un incremento de la masa muscular y reducción de la grasa corporal… los porcentajes de grasa y músculo cambian a favor del músculo”. Y este cambio es mucho más que estético, es funcional, metabólico y emocional.
Una famosa música dice; «el tiempo pasa, nos vamos volviendo viejos”, pero todavía no se acabó nuestra presencia en la faz de la tierra, si respiramos, oímos, vemos, tragamos, pensamos, nos podemos comunicar y a su vez movemos nuestros cuerpos, la vida continua, y no existe mejores formas de honrar este viaje con tareas que sean útiles para nuestra mente y cuerpo. Algunas veces queremos rendirnos por nuestra avanzada edad y porque no responden cómo antes nuestros músculos cómo lo hacían 50, 40 o 30 años atrás
A tener en cuenta
A partir de los 50, la pérdida de masa muscular se acelera, el metabolismo se ralentiza y las articulaciones necesitan más soporte. La fuerza actúa como un seguro de salud, protege huesos, mejora la movilidad, reduce dolores y aumenta la energía diaria.
Por eso es recomendable hacer cosas ligeras cómo el caminar, trotar, bailar, nadar, pedalear o levantar pesas sin exagerar cómo cualquier cosa en sus jornadas para evitar lesiones o molestias en el sistema locomotor que sostiene el cuerpo y lo mueve de un sitio a otro. Por ejemplo, subir escaleras, cargar bolsas o levantarse del sofá deja de ser un esfuerzo.
La postura mejora, las molestias disminuyen y la sensación de vitalidad aumenta. El envejecimiento es, en esencia, una disminución progresiva de la capacidad del cuerpo para autor repararse y este periodo de nuestra vida no solo debe estar acompañado de herramientas que sirvan para movernos, farmacéuticos creados para combatir problemas de salud que tengamos, sino sobre todo de compañía para hablar, buena alimentación y tareas para fortalecer nuestro cuerpo.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
