jueves, junio 4

EDAD, ANÁLISIS Y CONCLUSIONES

El vivir siempre nos lleva a evaluar el tiempo, el viaje de vida y concluir sobre el mismo; ¿porque será que esta etapa de vida es la más difícil? Todos alguna vez fuimos niños adolescentes, jóvenes, adultos y si todo va bien en relación a lo que hagamos, pensemos o sintamos en relación a lo que sea llegaríamos a la tercera edad sin drama alguno. El psiquiatra belga Boris Cyrulnik dice; «A los 60, ya no podemos engañarnos. El cuerpo, la memoria y las emociones hablan juntos sin vacilación”. Cyrulnik sitúa la resiliencia en una edad en la que el cuerpo, la memoria y las emociones dejan de ir por separado. 

Un importante aviso para quienes estén empezando la sexta década, la vayan recorriendo o estén llegando a este tiempo de vida. Cumplir años tiene algo de revelación. El tiempo ya no es una promesa abstracta. Se vuelve materia concreta en el cuerpo, la memoria y en la forma en que se recuerdan las pérdidas y los logros. A los sesenta, esa reconstrucción adquiere un tono distinto. “Las certezas que nos han sostenido toda la vida empiezan a resquebrajarse», advierte Cyrulnik. La utilidad profesional pierde centralidad. 

Priorizar aquello que importa

La acumulación deja de ser un objetivo en sí mismo, aparece una mirada más selectiva que reorganiza prioridades sin necesidad de dramatismo. que nos plantea aprender a vivir con las grietas el psiquiatra también señala que el tiempo es un aliado. Algunas heridas tardan décadas en cicatrizar, no hay una edad exacta para lograrlo. La resiliencia se parece más a un proceso que a una conquista puntual, por lo que no debemos ser o estar ansiosos por solucionar un drama en nuestras vidas.  La resiliencia no nace en soledad. 

La investigadora Emmy Werner lo demostró tras seguir durante décadas a niños en contextos difíciles. “La resiliencia es un proceso”, subrayaba, está ligada a vínculos y entornos que sostienen los personajes de un estudio en particular. 

El  neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco  Viktor Frankl defendía que “es la propia vida la que pregunta al ser humano” y no al revés. La respuesta no siempre puede evitar el sufrimiento, aunque puede dotarlo de sentido, Marco Aurelio escribió que la mente puede transformar el obstáculo en ayuda. Ambas miradas coinciden en algo esencial; la adversidad forma parte de la experiencia humana y exige una respuesta activa. 

En la madurez, esa respuesta ya no se apoya en la urgencia ni en la apariencia. Surge desde un lugar más desnudo. La resiliencia se convierte en una forma de reorganizar lo vivido sin necesidad de borrarlo, y forma parte de la vida de toda persona mayor de edad para hacer frente a los desafíos que enfrentar sin la misma fuerza física y mental que alguna vez existieron en sus vidas. 

En la de ellos y cualquiera que existimos y nos dirigimos a ser también sexagenarios algún día mientras vivamos en orden y sin exagerar en nada o tomar riesgos que no podamos controlar que no perjudiquen o pongan en riesgo nuestra salud o vida que no es siempre aunque queramos siempre una de o para jóvenes. En la misma sociedad existimos personas de distintas edades, géneros, nacionalidad, géneros, orígenes étnicos, religión o tendencias políticas, que vivimos con nuestras ideas o sentimientos particulares en relación a dilemas que tengamos con otras cosas, personas o nosotros mismos. Debemos saber para cuidarnos mejor.