En este mundo globalizado, algo como la desconexión cultural se manifiesta de forma
paradójica. Las redes sociales prometen unirnos, pero a menudo nos alejan de
nuestras raíces. Ciertas tradiciones e idiomas locales se diluyen frente a esa mezcla
global que trae el hecho de estar hiperconectados gracias a la tecnología. La influencia
de culturas dominantes, incrementada por los medios digitales, aplasta a identidades
únicas.
Este hecho suele dejarnos con la pregunta de: ¿quiénes somos en realidad? Las
nuevas generaciones priorizan tendencias virales sobre historias transmitidas por sus
mayores. Ciertas festividades locales pierden relevancia ante eventos comerciales de
otras partes del mundo. Esta preferencia por lo extranjero reduce el sentido de
pertenencia comunitaria. Nos volvemos espectadores de culturas que no nos
representan del todo.
Resulta evidente que la tecnología, en su noble ideal de querer conectarnos, también
nos divide. Mientras que pasamos horas y horas frente a las pantallas de nuestros
dispositivos, rara vez conversamos con quienes preservan nuestra herencia cultural.
Los algoritmos de las plataformas digitales nos encierran en burbujas que refuerzan lo
que ya conocemos, no suelen mostrarnos cosas que necesitamos redescubrir.
Aun así, no todo es negativo; la resistencia cultural sigue viva. Pueblos de todo el
mundo revitalizan sus expresiones, danzas y tradiciones con orgullo. Distintas
organizaciones sociales buscan preservar lo que la globalización amenaza. Las
tecnologías de hoy día permiten documentar y compartir esas riquezas culturales. La
clave está en equilibrar la modernidad con el respeto por lo ancestral.
En fin, la desconexión cultural es, en parte, una desconexión humana, pero no es
inevitable. Para enfrentarla se requiere de acciones conscientes como escuchar a
nuestros mayores, aprender más sobre nuestra historia y valorar eso que nos hace
únicos. Redescubrir nuestra cultura es reconectar con nosotros mismos, solo de esa
manera podremos construir un futuro que honre nuestro pasado.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
