La procrastinación es el efecto de procrastinar diferir o aplazar una tarea determinada que debamos cumplir, el filósofo chino Lao Tse decía al respecto; «haz las cosas difíciles mientras sean fáciles y haz las grandes cosas mientras sean pequeñas». los ejes principales de esta enseñanza son;
- Anticipación y gestión del esfuerzo: Las tareas complejas o las grandes crisis no surgen de la nada; comienzan siendo pequeñas fricciones, deslices o detalles desatendidos. Si se abordan en sus etapas iniciales, requieren un esfuerzo mínimo para resolverse.
- El principio del efecto acumulativo: Las grandes obras, metas o hábitos no se construyen de un día para otro mediante esfuerzos monumentales, sino acumulando acciones pequeñas y constantes a lo largo del tiempo.
- Procrastinación e inercia: Ignorar las pequeñas señales de un problema por considerarlo «insignificante» suele derivar en una bola de nieve que, eventualmente, se vuelve difícil de manejar.
Y su aplicación práctica podría ser;
En proyectos y metas: Dividir un gran objetivo en tareas pequeñas y ejecutables desde el primer día para evitar verse abrumado.
En resolución de conflictos: Abordar los malentendidos o incomodidades en cuanto surgen, antes de que se conviertan en resentimiento o distanciamiento severo.
En el desarrollo personal: Cultivar micro hábitos cotidianos (como la lectura, el ejercicio o el ahorro) cuando parecen sencillos, para sostener grandes resultados en el futuro.
Un problema grave
Hoy día este término se está volviendo popular en algunos lugares y momentos del mundo, algo que preocupa porque el procrastinar puede ser perjudicial si es practicado en el trabajo, nuestros hogares, estudios o cualquier tarea, lugar o momento que demande concentración, trabajo y dedicación.
Debemos saber que la procrastinación deja de ser un simple aplazamiento ocasional y se vuelve perjudicial cuando se transforma en un patrón de conducta crónico que genera consecuencias negativas acumulativas en la salud mental, el rendimiento y la vida personal de uno que a su vez influya en la vida de otras personas, perjudicando el rendimiento de alguien o del cuerpo de personas que formen un equipo deportivo, laboral, académico o familiar.
Y los Principales indicadores de que la procrastinación es dañina son;
- Aumento del estrés y la ansiedad crónica: El aplazamiento sistemático mantiene al cerebro en un estado de amenaza continua, elevando los niveles de cortisol y produciendo fatiga mental, insomnio y sensación de agobio permanente.
- Aparición de culpa y parálisis: En lugar de disfrutar el tiempo en el que no se está trabajando, la persona experimenta un «descanso culpable». La rumiación sobre lo pendiente consume energía y retroalimenta la inmovilidad.
- Deterioro en la calidad del trabajo o estudio: Hacer las cosas en el último minuto reduce el margen para la revisión, el pensamiento crítico y la corrección de errores, aumentando la probabilidad de fallos evitables.
- Daño a la autoestima y autoeficacia: Postergar compromisos reiteradamente debilita la confianza en la propia capacidad para cumplir metas, generando un bucle de desvalorización personal («no soy capaz», «siempre dejo todo para después»).
- Impacto en las relaciones interpersonales y profesionales: El incumplimiento de plazos o la delegación forzada de responsabilidades en otros desgasta la confianza de compañeros de trabajo, familiares o parejas.
- Desatención de la salud física y las finanzas: Es especialmente peligrosa cuando se manifiesta en el aplazamiento de revisiones médicas, hábitos de ejercicio, o la gestión de trámites financieros y legales que conllevan sanciones o complicaciones graves.
No está bien dilatar lo que sea en nuestro trabajo, hogar, aula o donde nos toque trabajar en algo en particular porque aprovechar y hacer uso del tiempo que tengamos para lo que sea ya es una forma de ganar, aunque no hayamos terminado todavía la tarea que nos haya sido encomendada o se espera que la desarrollemos. Y con las herramientas de comunicación o lo que se encuentre a nuestro alrededor procrastinamos y no nos enfocamos en nuestras responsabilidades en un tiempo en el que el mismo tiempo no pasa sino “vuela”.
Hoy la hora dejó de ser hora, el día día, semana semana, mes mes y año año. Lo que nos invita a ser conscientes de esa realidad, adelantarnos o tomar la iniciativa en cualquier cosa que debamos terminar o presentar, no necesariamente cuando descansemos, nos bañemos, nos alimentemos o socialicemos con la familia, amigos o compañeros de trabajo.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
