sábado, octubre 3

DE VIVIENDA Y FILOSOFÍA

Una vivienda es un espacio físico cerrado, cubierto y acondicionado para ser habitado por personas, proporcionándoles refugio, protección contra las inclemencias del tiempo, seguridad y un entorno adecuado para el descanso, la higiene y el desarrollo de la vida cotidiana. Para el filósofo alemán Martin Heidegger; «Por muy dura y amarga que sea la carencia de viviendas, la auténtica penuria del habitar no consiste en la falta de viviendas». 

La cita nos advierte que podríamos construir ciudades repletas de rascacielos y viviendas modernas para todos y, aun así, seguir viviendo en un estado de sinhogarismo espiritual y desarraigo, porque la verdadera falta no está en el hormigón, sino en nuestra relación con el mundo que nos rodea. 

El pensamiento de Heidegger redefinió la fenomenología, dio origen a la hermenéutica filosófica y sentó las bases para la corriente existencialista contemporánea. La cita también nos advierte que podríamos construir ciudades repletas de rascacielos y viviendas modernas para todos y, aun así, seguir viviendo en un estado de sinhogarismo espiritual y desarraigo, porque la verdadera falta no está en el hormigón, sino en nuestra relación con el mundo que nos rodea. 

Este pensamiento pronunciado en su conferencia de 1951 titulada Construir, habitar, pensar (Bauen Wohnen Denken), en un contexto donde Europa atravesaba una devastadora crisis habitacional tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Que se llevó por delante no sólo vidas humanas sino infraestructuras de empresas, instituciones y espacios donde vivian personas.

Un dilema existencial

Solo si somos capaces de habitar, podemos construir” La frase parece sencilla, doméstica, pero detrás de ella se esconde una de las preguntas que recorrieron el pensamiento de Martin Heidegger, hombre que, en medio, ruido y destrucciones que trae consigo cualquier guerra se hacía tiempo, lugar y condiciones para reflexionar en aspectos que tenemos en común los seres humanos del planeta. Sus escritos reunidos superan los 100 volúmenes en la edición oficial (Gesamtausgabe). Su obra suele dividirse en dos grandes etapas separadas por lo que los especialistas llaman el Kehre (el «giro» de su pensamiento a mediados de la década de 1930). Tras la Segunda Guerra Mundial, Heidegger abandona el enfoque centrado en la estructura del Dasein y se orienta hacia la historia del Ser, la crítica a la modernidad tecnológica, la poesía y el lenguaje. 

Su filosofía estuvo influida por la fenomenología y prestó especial atención a aquello que permanece oculto detrás de la experiencia cotidiana. Para Heidegger, conceptos como el cuidado, la temporalidad, el lenguaje o la relación con los demás no eran cuestiones secundarias, sino elementos fundamentales de la existencia del ser humano que necesita no solo alimentarse, vivir en espacios seguros, salud o estar vestido sino también integrarse a sus comunidades y conocerlas bien para lograr alcanzar logros que puedan servir para quienes seamos de cualquier comunidad.