domingo, junio 14

De tendencias y de productividad

La producción es la actividad que se desarrolla dentro de un sistema económico. Se trata de la capacidad que tiene un factor productivo para crear determinados bienes en un período determinado a cambio de un reconocimiento establecido por el tiempo de trabajo, la cantidad y calidad del mismo, y en lo que consista la tarea del empleo a realizar. Nuestros padres y abuelos insistían en que es sano despertarse temprano, alrededor de las 5 am, asearse, desayunar no solo lo sabroso sino lo que sirva para suministrarnos suficiente energía para rendir bien en la tarea que tengamos que enfrentar. 

Ahora ya se presenta una nueva era de la productividad inteligente. Entre las tendencias habituales de productividad incluyen la adopción de tecnologías como la IA y la automatización, modelos de trabajo flexibles como el híbrido, la priorización del bienestar y la salud mental de los empleados, la capacitación continua y el desarrollo de habilidades, y el enfoque en la resiliencia y la agilidad empresarial. Es un recordatorio potente sobre la importancia de cuidar tu energía, más allá del tiempo. 

Ese mismo principio atraviesa el libro debut de Emily Austin con Smarter se presenta como una de sus ideas centrales. La conexión tiene algo de poético: Taylor Swift, la compositora de una generación, repite una lección de productividad que también impulsa una vida contemporánea. Los escritos de Austin a menudo se centran en personajes lésbicos y exploran temas de salud mental, trauma religioso, neuro divergencia y la rareza. Emily Austin, la más destacada es una escritora y académica canadiense conocida por su trabajo literario sobre temas queer y el trauma religioso.

Redefinir el éxito

La productividad laboral es la relación entre los bienes o servicios producidos por un trabajador y los recursos que se han utilizado para obtener dicha producción. Se trata de una medida de eficiencia, que puede referirse tanto a una empresa en concreto como a una economía en su conjunto.

Smarter propone cambiar la definición de éxito, dejar de medir todo en cantidad y empezar a enfocarse en el impacto. La clave está en cambios pequeños y sostenidos que, con el tiempo, generan una transformación profunda.

La clave siempre está en que para aumentar la productividad, se deben establecer objetivos claros, organizar el tiempo y priorizar tareas, así como eliminar distracciones. También es útil implementar técnicas de gestión del tiempo como la Técnica Pomodoro, usar herramientas tecnológicas, delegar tareas adecuadamente y cuidar el bienestar físico y mental porque no estaremos produciendo 24/7 siempre, también habrán pausas donde nuestro cuerpo y mente deben funcionar adecuadamente dejando de lado el trabajo o la producción para enfocarnos en nuestra vida y la de nuestros entornos. Entre los puntos a tener en cuenta para mejorar nuestra productividad se destacan;

  • Establecer metas claras
  • Priorizar tareas
  • Utilice un gestor de tiempo
  • No procrastine o deje para después lo que pueda hacer ahora
  • Organice su espacio de trabajo
  • Automatice procesos
  • Cuide su alimentación
  • Tome descansos
  • Y recuerde que no es una máquina, tiene herramientas o máquinas que sirven para volverlo más productivo. Solo consiste en combinar inteligencias para eso; la IA (Inteligencia Artificial con la IR (Inteligencia Real).

 Mirar todos estos detalles nos puede ayudar a mejorar el potencial que tenemos para alcanzar el éxito,.