miércoles, noviembre 4

DE ACTOS POSITIVOS Y BUENOS RESULTADOS

Desde el despertarnos hasta volver a descansar hacemos cosas para nosotros u otras personas, de acuerdo a lo que y cómo sea que lo hagamos pueden traer buenos o malos resultados. Desde saludar y trabajar por o para quien o lo que sea. 

Víctor Küppers es un reconocido conferenciante, formador, profesor y escritor hispano-holandés, especialmente popular en el ámbito de la psicología positiva, el desarrollo personal, la actitud y la motivación en la vida cotidiana y laboral. Según él; debemos hacer tres actos de amabilidad por día y afirma: “a los veintiún días de hacerlo, sentiremos el beneficio».

La felicidad no siempre depende de que todo salga bien. Para Küppers, conferenciante especializado en actitud y motivación, una parte importante del bienestar tiene que ver con la manera en la que decidimos relacionarnos con lo que ocurre y con las personas que tenemos alrededor. Su propuesta pasa por recuperar gestos sencillos como la amabilidad, la atención hacia los demás o la capacidad de relativizar los pequeños problemas. 

Gestos reparadores

Él no habla de apurarse o buscar ganar lo que sea siempre para obtener paz, felicidad y/o armonía en nuestras vidas. Que no están libres de problemas o preocupaciones sobre quienes lo que sea nos rodeen diariamente en nuestros entornos sociales más cercanos, las ocupaciones lo que nos genere inquietud por cualquier razón ya sea personal o colectiva es normal.

Las charlas y libros de Kuppers se estructuran en torno a los siguientes ejes;

1. La actitud como multiplicador del valor (V=(C+H)A)

Es el concepto más famoso de su discurso:

  • Conocimientos (C) y Habilidades (H) son indispensables, pero su efecto es sumativo.
  • La Actitud (A) es lo que multiplica.
  • Sostiene que cuando una persona pierde la actitud o la manera de ser, pasa de ser alguien brillante a alguien mediocre, independientemente de cuántos títulos o experiencia posea.

2. Vivir con sentido vs. Vivir en «piloto automático»

Küppers denuncia el ritmo de la vida contemporánea, marcado por las prisas, el estrés, las multitareas y la queja constante:

  • El peligro de la inercia: Argumenta que la mayoría de las personas van por la vida «a toda velocidad» pero sin rumbo claro, reaccionando por hábito o mal humor a cualquier imprevisto.
  • La pausa consciente: Propone hacer pausas intencionadas para decidir cómo queremos vivir, cómo queremos tratar a los demás y qué tipo de huella queremos dejar a nuestro paso.

3. Diferenciar entre «problemas reales» y «contratiempos»

Para preservar la paz mental y evitar el agotamiento emocional, Küppers insiste en clasificar las dificultades con perspectiva:

  • Dramas o problemas graves: Son pocos en la vida (enfermedades graves, la muerte de un ser querido, la falta total de recursos para subsistir). Ante ellos, la reacción natural es el dolor o la tristeza.
  • Circunstancias a resolver o contratiempos: Son el 95 % de las situaciones que nos estresan (tráfico, un retraso, un cliente difícil, un error en el trabajo). Tratar un simple contratiempo como un drama es la principal fuente de amargura inutil.

4. El contagio emocional y las «personas bombilla»

Plantea que las personas transmiten su estado de ánimo de forma inevitable:

  • Personas a 30.000 voltios vs. Personas fundidas: Hay personas que transmiten energía, entusiasmo y optimismo (las «personas bombilla»), mientras que otras contagian negatividad, desánimo y quejas (las «personas desanimadas» o «chupasangres de energía»).
  • Responsabilidad individual: Cada individuo es responsable de la energía que aporta a su hogar, a su pareja, a sus hijos o a su entorno de trabajo.

5. Reivindicación de las virtudes olvidadas

Frente al cinismo o la sofisticación de la sociedad moderna, Küppers defiende el valor revolucionario de la sencillez:

  • Amabilidad y educación: Saludar con calidez, sonreír, dar las gracias y pedir perdón.
  • Agradecimiento: Centrar la atención en lo que sí funciona en la vida en lugar de obsesionarse por lo que falta.
  • La empatía y la escucha: Dedicar tiempo de calidad a las personas del entorno sin distracciones digitales.

A su vez insiste en ser o actuar amablemente con quien sea para conseguir resultados convenientes donde vivamos, trabajemos, estudiemos o donde compartamos el tiempo con otras personas que piensan y sienten quizá no igual que nosotros, más también lo hacen, que nos obliga a ser respetuosos, amables, solidarios y generosos con quienes nos toque intercambiar habilidades, palabras o acciones. Es cuestión de practicarlos.