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Editorial

Crímenes imperdonables

Y que van más allá de la pérdida de investiduras

La impresionante humareda levantada por la ruidosa “querella de las investiduras” en el Senado ha estado impidiendo ver el verdadero fondo de la cuestión. En el caso del senador Friedman, pesan sobre el mismo imputaciones tales como “administración en provecho propio, lavado de dinero, asociación criminal y cohecho pasivo”.

Más allá de que todo ciudadano es inocente hasta que se pruebe lo contrario, abriremos el enfoque para ocuparnos de uno de los componentes de este rosario de imputaciones. Se trata de la manipulación de fondos destinados a la alimentación escolar, mecanismo que este año se ha visto alterado por la interrupción de las clases presenciales, debiéndose adaptar el sistema para convertirlo en una suerte de asistencia alimentaria a familias vulnerables con niños en la escuela.

Pues bien, sobre este fondo destinado a llevar comidaa los sectores más carenciados se ceban los buitres que permanentemente rodean el Estado para arrancar tajadas de dinero, sin importar a quién esté destinado.

Un clásico del poder corrupto es crear empresas fantasma dirigidas por familiares o incondicionales y con las cuales concurrir a licitaciones amañadas que terminan siendo coto de caza particular de estas mafias de parientes y correligionarios de los gobernantes de turno. Con todo desparpajo y sin conmiseración alguna, gobernaciones y municipios sobrefacturan arroz, fideos, panificados, leche y demás productos entregados en kits familiares. El país entero es atravesado de punta a punta por estos actos de voracidad sin límites por parte de detentadores circunstanciales del poder.

Por eso, aunque el uso indebido de influencias basadas en el ejercicio de un poder delegado en las urnas es un acto grave, lo es mucho más enriquecerse a costa del hambre de miles de familias paraguayas que dependen de los kits de alimentos para abastecer la mesa diaria.

Aceptar sobornos, extorsionar para obtener beneficios y lavar dinero sucio serían cargos imposibles de soportar para cualquier ciudadano decente. Como vemos, a muchos políticos en el ejercicio del poder es apenas una anécdota que les resbala sobre su piel de rinoceronte. No sólo eso, sino que alardean el robo en las tapas de la prensa amarilla.

Robar a un niño su plato de comida es un crimen tan repugnante como imperdonable y hace al ladrón indigno de ejercer la representación popular.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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