El cerebro humano adulto tiene un volumen aproximado de 1.200 a 1.400 centímetros cúbicos, un peso promedio de 1.300 a 1.400 gramos y unas medidas físicas de unos 15 cm de largo, 14 cm de ancho y 12 cm de alto. Cifras reales según la medicina, ciencia encargada de nuestra salud, que tiene muchos campos de acuerdo al órgano o un campo determinado de nuestro cuerpo.
Son tan importantes cómo nuestra masa encefálica cómo los miembros de cualquier equipo deportivo, académico, empresarial, o familiar, que siempre existimos para y por algo en el mundo, que es cómo un cuerpo con millones de órganos respirando, viendo, escuchando viendo y moviéndose y comunicándose entre sí, volviendo al primer órgano que mencionaba al inicio. La Neurocientífica española origen Nazareth Castellanos dice; «las neuronas que se activan cuando hay silencio que ayuda a la limpieza del cerebro y calmarlo»
Esta neurocientífica e investigadora ha revolucionado la divulgación científica al tender un puente entre la neurociencia rigurosa y prácticas milenarias como el mindfulness, la meditación y el cuidado del cuerpo.
Entre sus principales aportaciones e ideas sobre el cerebro destacan:
1. La conexión Cuerpo-Mente (El cerebro no está solo)
Tradicionalmente se pensaba que el cerebro era el «jefe» que solo enviaba órdenes al resto del cuerpo. Castellanos enfatiza que la relación es bidireccional, y de hecho, el cuerpo envía mucha más información al cerebro de la que este envía al cuerpo:
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El intestino (El segundo cerebro): Explica cómo el microbiota intestinal y el nervio vago envían señales constantes a las áreas cerebrales que regulan el estado de ánimo, la ansiedad y la memoria.
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El corazón (Ritmo cardíaco y cognición): Muestra cómo los latidos del corazón modulan la percepción visual y la atención. Cuando el ritmo cardíaco cambia, la capacidad del cerebro para procesar la información cambia.
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La respiración: Castellanos investiga profundamente cómo la respiración nasal influye en las ondas cerebrales. Respirar de forma lenta y pausada sincroniza la actividad de la corteza cerebral, favoreciendo la calma y la claridad mental.
2. Postura corporal y cerebro (Propiocepción)
Una de sus líneas de investigación más fascinantes es el impacto de la postura corporal en las emociones y el pensamiento:
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La postura moldeando la mente: Demuestra que encorvar la espalda, fruncir el ceño o cruzar los brazos envía señales al cerebro que este interpreta como un estado de defensa, tristeza o fatiga, aumentando los niveles de estrés.
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Gestos y emociones: Mantener una postura erguida y relajada (e incluso esbozar una leve sonrisa) le indica al cerebro que todo está bien, facilitando la secreción de neurotransmisores asociados al bienestar.
3. La Meditación y el Mindfulness cambian la estructura cerebral
Basándose en la neuroplasticidad, Nazareth Castellanos sostiene que la meditación y el entrenamiento de la atención no son prácticas «espirituales abstractas», sino ejercicio físico para el cerebro:
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Aumento de la corteza cerebral: La meditación continuada engrosa áreas como la corteza prefrontal (encargada de la toma de decisiones, la empatía y la autorregulación emocional).
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Reducción de la amígdala: Disminuye el tamaño y la reactividad de la amígdala, la estructura cerebral responsable del pánico, el miedo y las respuestas impulsivas.
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Desconexión de la Red por Defecto: Reduce la hiperactividad de la red neuronal que se activa cuando rumiamos el pasado o nos preocupamos por el futuro, devolviéndonos al momento presente.
4. Estilo de vida y Neuroplasticidad
Castellanos insiste en que el cerebro se moldea a lo largo de toda la vida según lo que hacemos a diario:
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El ejercicio físico: Es el mayor promotor de la neurogénesis (creación de nuevas neuronas) a través de la liberación de la proteína BDNF.
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El descanso y el sueño: El sueño es fundamental para el funcionamiento del sistema glinfático, el mecanismo de limpieza del cerebro que elimina los desechos metabólicos acumulados durante el día (crucial para prevenir enfermedades neurodegenerativas).
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Lo que piensas y atiendes: Aquello a lo que le prestas atención de forma reiterada (pensamientos positivos, rencor, estudio, preocupaciones) es lo que fortalece unas vías neuronales sobre otras.
Aprender a cuidarlo
El cerebro es el órgano más complejo y fascinante del ser humano. A menudo se le compara con una supercomputadora, pero en realidad es mucho más que eso: es el centro de control de la vida, el lugar donde se procesa la realidad y la sede de nuestra identidad.
En un mundo hiperconectado y saturado de estímulos sonoros, el silencio suele percibirse como un vacío. Sin embargo, para la neurociencia, el silencio no es la ausencia de actividad, sino un estado de nutrición y regeneración para el cerebro o la “torre de control” que debe estar ordenada y aseada siempre para que pueda controlar bien todo el sistema. Solo saquese los auriculares, ponga más despacio lo que está escuchando, hable menos o hagalo más despacio sin repetir la misma expresión y notará cambios que servirán para su cerebro.
Descanso y limpieza
“Limpiar el cerebro” no consiste en abrir nuestro cráneo y con trapo, agua y jabón para limpiar el órgano, el aseo es un proceso biológico, mecánico y vital que realiza el cerebro para eliminar las toxinas y desechos metabólicos que acumula durante el día mientras pensamos, sentimos y nos mantenemos despiertos. Aara eso, en nuestras 24 horas del dia existe un tiempo para descansar de siesta, noche o cuando tengamos un espacio y momento para reposar en lo posible en silencio y cómodos para lograr tener limpio el órgano que administra desde los procesos biológicos más primarios e involuntarios hasta las funciones cognitivas y emocionales más complejas que definen nuestra personalidad y comportamiento. Todo para que funcione en orden para lograr pensar adecuadamente y evitar que tengamos los habituales dolores de cabeza o “akarasy”, cómo decimos en Paraguay. Síntoma que no se trata solo por haberse lesionado el cráneo sino debido a la tensión del día a día, hábitos de vida o cambios metabólicos.
El dolor no proviene directamente del cerebro (el tejido cerebral no tiene receptores de dolor), sino de la inflamación o tensión en las estructuras que lo rodean: vasos sanguíneos, músculos del cuello y cara, y los nervios que recorren la cabeza.
Dolor de cabeza por tensión (Cefalea tensional): Es el tipo más común. Se siente como una banda apretada o una presión constante a ambos lados de la cabeza, la frente o la nuca.
Esop no podemos corregirlo solo con masajes, analgesicos, alimentandonos bien o con tareas fisicas, sino descansando adecuadamente, contemplando imagenes u oyendo sonidos que nos den paz, conversando con otras personas o haciendo tareas que hagan funcionar nuestros sentidos, cómo procesar nuestras neuronas para pintar, bailar, leer, escribir, cocinar o calcular lo que demande el uso de la matemática u otras ciencias exactas que sirvan para medir lo que nos sirva para lo que sea.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
