sábado, junio 13

Bombardeados con comerciales/Félix Martín Giménez Barrios

Permítanme realizarles esta pregunta, ¿no extrañan la época en la que no
encontrábamos nada de publicidad cada 5 segundos en redes sociales? Resulta
increíble que, por ejemplo, hoy día antes de ver algún video en YouTube, tengas que
ver uno o dos videos comerciales de hasta un minuto. Se puede entender que las
plataformas se mantengan gracias a la publicidad que meten las empresas, aunque
llega un momento en donde pueden causar efectos contrarios a lo que desean.

Tanto fuera como dentro de la casa, nos están constantemente bombardeando con
comerciales. Nos rodean por todos lados, en las calles vemos letreros gigantes en
lugares estratégicos, los autobuses van tan pintados de ellos que muchas veces
resulta imposible reconocerlos, salvo que los veas de frente. En el hogar, tanto la
televisión como la computadora y el celular no se librarán jamás de pausas
publicitarias, que anuncian un nuevo producto o servicio.

Por mas creativos que puedan llegar a ser, esta sobrecarga de comerciales la vida
diaria nos ha afectado, muchas veces sin siquiera darnos cuenta. Muchos de los
consumidores se sienten frustrados y hasta estafados ya que muchas veces, el
producto o servicio que obtuvieron al interesarse gracias a la publicidad no cumplió
con sus expectativas. Los comerciales han creado y alimentado ese culto al
consumismo, en donde muchas personas sienten que deben mantener un estatus
hasta innecesario.

Hoy día, muchos siguen confundiendo propaganda con publicidad, aunque al final los
dos términos van de la mano. La propaganda es solo una idea, una forma de
comunicar que tiene como objetivo influir en la opinión pública, buscando cambiar la
percepción de la realidad de la sociedad. Las empresas y los publicistas son expertos
a la hora de vender una idea detrás de algún producto o servicio, como la felicidad, la
riqueza, la fuerza, el amor etc.

En lugar de bombardear a los individuos con comerciales invasivos y repetitivos, los
que estudian el mercado deberían optar por un enfoque mas sutil de modo que la
publicidad pueda ser efectiva sin ser molesta para la salud mental. Las empresas
pueden lograr eso, pero de momento parece que no les conviene debido que quizá,
tienen éxito de momento con todos los movimientos que hacen para mantener y
fortalecer el negocio y sus ganancias.

Aun así, los propios publicistas no son ningunos tontos y están al tanto de los impactos
negativos que sus jugadas puedan causar. Es momento de que reconsideren sus
enfoques y busquen de alguna manera, un camino más respetuoso y efectivo de
comunicarse con los consumidores reales como los potenciales, de una forma que
nadie se sienta interrumpido o engañado y crear así, un ambiente más saludable y
respetuoso por el bien del mercado.