sábado, abril 25

Autoridad de ollas populares

Por Benjamín Fernández Bogado

 

La autocrítica es una virtud de las personas maduras adultas, de las que son capaces de mirarse al interior y tener la capacidad de disculparse ante sus mandantes de las cosas que no hizo de manera correcta. La reacción de Abdo del día de ayer demuestra muchísima inmadurez y mucha debilidad de carácter cuando afirma que no tiene nada que hacer en términos de autocrítica, y al mismo tiempo le da el voto de confianza a su compañero de escuela Mazzoleni, a quien le dice que todas las críticas que devienen de muchas personas no deberían ser escuchadas por él y que solo aquel que organizó una olla popular tiene derecho a la crítica. En ninguna parte de la Constitución ni de ninguna norma de convivencia dice que solo aquel que haga una olla popular tiene derecho a criticar a un presidente o ministro. El derecho a la libre expresión es una garantía constitucional y cualquier ciudadano que es el mandante que ordena al mandatario tiene derecho el mandante, el ciudadano, de expresar sus críticas como quisiera e independientemente, así haya hecho olla popular o no.

El mandatario, sólo tiene derecho a obedecer y cuando se equivocan los mandatos que le dieron, tiene que reconocer y decir que no está haciendo aquello que había prometido y se había comprometido con su mandante. Aquí el presidente Abdo parece no entender la lógica de la democracia. El solo es alguien que debe hacer el mandato de alguien que se llama ciudadano y que le ordena. Si no lo hace, la autocrítica es una virtud que le permite seguir administrando parte de la confianza cada vez más escasa del mandante o del ciudadano.