Por Benjamín Fernández Bogado
Entre las cuestiones que se discute acerca de cómo hacer que la universidad realmente represente el verdadero sentir de los jóvenes, la discusión en torno al arancel cero ha traído de nuevo el debate acerca de quiénes deben ir gratis y quiénes no. Acá hay una cuestión que también es evidente que un chico que venga de un colegio o de una escuela privada tiene mayores posibilidades de ingreso en las universidades públicas. Y de hecho eso acontece. Sólo un pequeño quintil de la población universitaria paraguaya proviene de los segmentos más pobres y de escuelas y colegios públicos. Lo que tendríamos que hacer es recuperar las escuelas y colegios públicos, haciendo que la calidad de las mismas esté a la altura de cualquier tipo de exigencias en otros sitios.
Si vamos a establecer aranceles en las universidades públicas, tendríamos que establecer el mismo rigor con que los padres habían optado por las escuelas y colegios privados al enviar y pagar la mensualidad de sus hijos cuando vayan a la universidad. No es justo que alguien que haya tenido la posibilidad de estudiar en colegios privados bien pagados, sin embargo, busque y encuentre y exija una. Universidad pública gratuita. Hay que arreglar este problema de la profunda injusticia e inequidad que también impacta sobre nuestros estudiantes universitarios. Si la mala calidad de la educación pública ya es un problema grave y agravado, lo es todavía mucho más cuando uno tiene que enfrentar un examen de ingreso y después de haber sobrepasado todo eso, tenga que pagar. Al igual que el compañerito que viene de un colegio de los denominados chuches de nuestro país.