martes, abril 21

Ancianidad y juventud

La ancianidad hace referencia a la etapa que comprende el final de la vida, puede iniciarse a los 60 años. Un periodo de vida que presenta varias desventajas cómo la pérdida auditiva, cataratas y errores refractivos, dolor de espalda y cuello, osteoartritis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes, depresión, demencia o cualquier complicación con la salud que habitualmente no se presentan en la juventud que es la etapa de vida entre la infancia y la adultez, caracterizada por el desarrollo físico, psicológico y social.

Un periodo de vida del que no queremos salir, deseamos extenderlo o volver al mismo, que no es posible, porque no existe forma de retroceder el tiempo, solo debemos aceptar y agradecer por nuestro presente, cuidarlo y prepararnos para nuestro futuro, que puede ser malo o bueno de acuerdo a cómo nos tratemos hoy. Eso dependerá de lo  que hagamos por y para nuestra salud, así como nos vayamos haciendo la idea que ese periodo de vida nos llega a todos en la tierra. Planeta donde existen niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos con habilidades, ideas e intenciones distintas. 

Seres humano distintos por su apariencia, formas de hablar o comunicar sus demandas, pensamientos y habilidades, pero respiran, ven, escuchan y se mueven, algunos con dificultad de acuerdo a su estado físico y mental, pero mientras puedan hacer lo básico y relacionarse con el entorno social, deben ser tenidos en cuenta para integrarlos a trabajos comunitarios porque cuentan con lo más importante que es el conocimiento y experiencia que debe ser valorado y cuidado por la juventud. Debemos estar abiertos y curiosos por su opinión, recomendación o consejo sobre cualquier trabajo que hagamos para nosotros u otras personas. Cómo ellos también pueden indagar sobre herramientas que usemos para trabajar, vocabulario y conceptos sobre lo que nos rodee. 

Ralph Rehbock, de 91 años y superviviente del Holocausto, tiene muchas cosas en su agenda. El primer viernes de cada mes, se une a un grupo de hombres mayores en una sinagoga de las afueras de Chicago, EE.UU  para una reunión de MEL: Men Enjoying Leisure (Hombres que disfrutan del ocio). 

Recuperar la cercanía

Para entre los presentes dialogar sobre lo que hayan visto, escuchado, sentido o experimentado en sus vidas, porque la socialización reduce el estrés y la ansiedad, aumenta la felicidad y el bienestar general, fomenta la sensación de conexión y pertenencia; evita el aislamiento y la soledad, proporcionando un sentido de propósito en la vida, fortalece la autoestima y la confianza, previene trastornos mentales, mejora la resiliencia. No debemos cómo jóvenes tomar cómo algo aburrido estar o dialogar con un anciano.

Al hacerlo solo por unos minutos, ya sirve mucho para sus vidas que no sabemos cuánto durarán, y no solo depende de su estado de ánimo y fortaleza física y mental sino en el círculo de personas con el que cuenten y los atendamos sus necesidades básicas o le hagamos compañía. Ahi donde y por el tiempo que sea es una forma eficaz para ellos y la sociedad que integren que puede estar tranquila porque está con una persona mayor de edad sana que no podrá interrumpir un encuentro social o a quienes lo integren que tengamos padres, tíos, abuelos o conocidos ancianos que no deseamos que les vaya mal.

Apenas soy un millennial y todavía no puedo decir lo que se siente ser un sexagenario, septuagenario, octogenario o nonagenario, cómo tampoco se si tendré la bendición de llegar a esos periodos de vida, porque todos en el mundo somos vulnerables a perder la salud o vida en cualquier momento y lugar, que debemos atender y cuidar, en lo posible siempre y en cualquier lugar para prevalecer sanos, vivos, seguros y tranquilos hasta que nos toque despedirnos de todo. 

Un superanciano (o Superager) es un término acuñado en el campo de la neurología para describir a una persona de edad biológica avanzada, generalmente mayor de 80 años, que mantiene un rendimiento cognitivo (memoria y agilidad mental) comparable al de una persona sana entre 50 y 60 años, o incluso de hasta tres décadas más joven. Después de un cuarto de siglo, la ciencia sigue investigando a este notable grupo de personas longevas qué son  importantes por ser un depósito de sabiduría y experiencia, logran una cohesión familiar y social. Es posible que podramos ser un superanciano si mantenemos el cerebro activo, así cómo tener  una vida social y emocional dinámicas, así cómo una salud física integral