El alcohol o alcohol etílico se consume desde siempre en la historia de la humanidad. Según la investigación del psiquiatra Ronald Seigel de la Universidad de California, los animales comparten con el hombre la costumbre de consumir alcohol y otras sustancias psicoactivas naturales. Estas sustancias provocan cambios en:
- El estado de ánimo y las emociones.
- La percepción de la realidad (vista, oído, tacto).
- El pensamiento y la conciencia.
- El comportamiento.
No es sano abusar del consumo de lo que sea y mucho menos del alcohol porque puede afectar al, y producir;
- Hígado: Es el órgano más afectado. Puede causar desde hígado graso (acumulación de grasa) y hepatitis alcohólica (inflamación), hasta cirrosis, que es la cicatrización irreversible del tejido que puede llevar a la insuficiencia hepática.
- Corazón: El exceso de alcohol debilita el músculo cardíaco (miocardiopatía alcohólica), provoca arritmias y eleva la presión arterial, aumentando el riesgo de infartos y derrames cerebrales.
- Sistema Digestivo: Produce irritación en el estómago (gastritis) y úlceras. También es una de las principales causas de pancreatitis, una inflamación grave del páncreas que afecta la digestión.
- Cáncer: Existe una relación directa entre el consumo frecuente y el cáncer de boca, garganta, esófago, hígado, colon y mama.
Incluso es culpable de daños al cerebro y salud mental;
- Deterioro Cognitivo: El alcohol daña las neuronas y puede encoger la masa cerebral. Esto se traduce en pérdida de memoria, dificultad para aprender cosas nuevas y, en casos graves, demencia o el Síndrome de Wernicke-Korsakoff.
- Alteraciones del Ánimo: Aunque inicialmente parece «alegrar», es un depresor. A largo plazo, aumenta los niveles de ansiedad y es un factor de riesgo mayor para la depresión y el comportamiento suicida.
- Control de Impulsos: Afecta la corteza prefrontal, lo que hace que la persona tome decisiones riesgosas o se vuelva más agresiva.
Mucho cuidado con la ingesta
Además de todo tiene un impacto social y personal importante cómo en las;
- Relaciones: El consumo problemático suele generar conflictos familiares, rupturas de pareja y aislamiento social.
- Seguridad: Es la causa principal de accidentes de tráfico, caídas mortales y episodios de violencia.
- Economía y Trabajo: Produce ausentismo laboral, baja productividad y gastos económicos imprevistos por multas o problemas de salud.
Por eso el neurólogo y neuropsiquiatra Dr. Richard Restak recomienda a sus pacientes que pasados los 65 años se abstengan total y permanentemente de beber alcohol y lo cambien por opciones más sanas y que no presenten riesgos a nuestra salud. Aplique la recomendación de un famoso nutricionista que es el “corte medida y distancia” no solo de los alimentos que puedan perjudicar sino también de las ofertas de bebidas que tengamos en las fiestas de fin de año o cualquier acontecimiento donde exista la posibilidad de beber alcohol. .

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
