Un populismo desaforado está infectando al Senado
El espectáculo dado por los senadores el jueves pasado fue deplorable. No sólo aprobaron una ley que vulnera todos los principios de libre concurrencia y competencia garantizados por la Constitución y las leyes vigentes sino que fueron incapaces de construir una argumentación que mínimamente justificara el proyecto.
Quedaron expuestas en forma descarnada las más primarias militancias ideológicas. Senadores como Ríos, Martínez o Masi intentaron sostener el más torpe intervencionismo estatal en la economía al poner la piedra fundamental -aprobación en general del proyecto- de una fijación por ley de las tarifas del transporte de cargas por carretera. Uno de ellos se permitió traer a colación, como ejemplo valido, una de las facetas más deplorables de la economía argentina, que prácticamente no tiene moneda, padece una inflación crónica que castiga a una población de 44 millones de habitantes el 46% de los cuales está sumergido en la pobreza y la indigencia. El despistado legislador puso como ejemplo de “intervención positiva” la puesta en vigencia en la Argentina de un programa típicamente populista, los “precios cuidados”, que consiste en emplazar bajo amenaza a proveedores de artículos de consumo masivo -pan, fideos, arroz, leche, etc.- a fijar un precio por tiempo indeterminado. En una economía consumida por la inflación, agobiada por una escala demencial de impuestos nacionales, provinciales y municipales y con una moneda que pierde valor día a día, ya se sabe lo que ocurre con estos productos: son de pésima calidad, con kilos de 700 gramos o, simplemente, desaparecen de las góndolas. Ese es el brillante ejemplo dado por un honorable para sostener su proyecto de ley. Otro senador abogó por “no dar la espalda” a los manifestantes que exigían la aprobación del proyecto. Lo que olvidó decir el legislador es que dichos “manifestantes” se han convertido en extorsionadores compulsivos que están sitiando a todo un pais. Así, el proyecto avanza en el Congreso no por la fuerza de sus argumentos sino por la actitud camorrera e incivil de un grupo de camioneros escudados en sus vehículos que todo lo atropellan.
Si entre los 125 legisladores quedan algunos con un mínimo de integridad, deberán demostrarlo a partir de la semana próxima, dando vuelta este vergonzoso atentando contra la República.
No tienen opción.