APROVECHAR LA CRISIS PARA REFORMAR EL ESTADO
El gobierno de Peña se encuentra sin plata para pagar sus acreencias y no sabe de dónde sacar el dinero. Algunos de sus cercanos les recomiendan que corten varias cuestiones que están establecidas en el presupuesto y que van desde artículos de limpieza hasta los bocaditos, pasando por algunos viajes y viáticos que tienen los empleados públicos locales.
En realidad, si quieren hacer una transformación importante, podrían aprovechar esta grave crisis financiera que tiene el gobierno para hacer la reforma del Estado. No es posible que tengamos 350.000 empleados públicos que tengan diferentes categorías dependiendo de qué organismo trabajan. Hay algunos que tienen privilegios como seguros privados médicos y otros que no tienen ni el salario mínimo.
Todo esto hay que ordenar, porque de lo contrario seguiremos viviendo en un yuyal en donde cualquier alimaña es posible encontrarla. En las condiciones actuales, el diseño del Estado paraguayo está orientado hacia la corrupción. Lo que se pretende con el mismo es que la gente robe y que eso alcance 2.500 millones de dólares al año o que tengan que volver a pagarse una serie de bonificaciones que habían sido ya incluidas en el salario en el gobierno de Cartes.
Ahora volvemos a tener una oportunidad grande para reformar el Estado. No desperdiciemos la ocasión y con eso arreglemos el grave problema de la compra de medicamentos y también de pago a las vialeras.
NI UNA SOLA IDEA TRANSFORMADORA
Las cuestiones electorales se fijan mucho en lo que significa el ritual de ellas. Se lanzó la campaña del candidato a intendente de Asunción Camilo Pérez en el puerto asunceno, pero nadie nos ha propuesto hasta ahora cómo cambiar la ecuación pérfida que ha llevado a Asunción a su estado de abandono. Fuera de la cuestión de plantear la cobranza de peajes para el que ingresa a la capital paraguaya, no escuchamos nada de cómo podrán enjuagar la tremenda deuda dejada por Nenecho Rodríguez de más de 500 mil millones de guaraníes desaparecidos.
Todo esto requiere un planteamiento serio, como cuando Churchill le dijo a los ingleses cuando se presentó para ser su primer ministro: «solo les prometo sangre, sudor y lágrimas». Churchill les dijo la verdad a los británicos. Aquí no escuchamos absolutamente nada de eso.
Apelan a las cuestiones de la unidad, al recuerdo nostálgico de otros tiempos, pero nadie nos habla de cómo tienen que hacer las cosas a partir de un triunfo en las elecciones municipales. Todos creen que esto puede continuar con lo mismo y ya no da más lo mismo que han venido haciendo hasta ahora. Hay que cambiar.
Asunción se merece una administración revolucionaria y renovadora.
NADA FRENTE AL FENÓMENO DE «EL NIÑO»
Las previsiones en términos meteorológicos no se están tomando en cuenta como se debiera.
El fenómeno del niño amenaza con muchas lluvias dentro de los próximos días y no escuchamos desde la Secretaría Nacional de Emergencia ni en otras reparticiones como el Ministerio de Agricultura esbozar algún plan para tener que enfrentar lo que puede significar una verdadera catástrofe en términos de producción, en términos de sobrevivencia y de afectación de personas que viven en las zonas ribereñas a nuestros ríos. La capital paraguaya solo tiene casi 200.000 de ellos. Imagínense ustedes afectados por este fenómeno del niño.
¿Qué gobierno podría enfrentar con éxito un aluvión de personas en necesidad como esa cantidad? Es importante hablar de esa cuestión. No lo estamos haciendo desde ningún ángulo. Algunos tímidamente dicen que se están preparando, pero que no tienen recursos.
Pero aquí lo que hay que tener es una idea de la gravedad de lo que se viene y qué es lo que habría que hacer para atenuar sus consecuencias.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
