miércoles, agosto 12

3×3 miércoles 12 de agosto del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

APLAZADOS EN GESTIÓN

Evidentemente uno de los graves problemas de la Administración Peña es la falta de coordinación entre los que tienen que llevar adelante la gestión del gobierno propiamente. El ministro de

Economía había llamado alguna vez la atención de su colega de Obras Públicas de manera pública, también afirmando, entre otras cosas, que estaba gastando dinero que no estaba presupuestado.

Pero en aquel momento tendría que Peña haber reaccionado como jefe del Ejecutivo y dirimir el conflicto entre ambos y darle la razón a uno o a la otra. Sin embargo, nada pasó, se fueron acumulando deudas por más de 1.500 millones de dólares en la actualidad que el gobierno no sabe cómo va a tener que pagarla. La ministra de Obras dice que ya ha pagado toda con las vialeras, cosa bastante improbable porque el monto era de 300 millones de dólares.

Y eso también representa, ante la imagen de la gente, especialmente cuando tenemos un ministro de Hacienda como Lobera, que dice que está rascando la olla para ir sacando recursos para, de esa manera, enjuagar las deudas acumuladas. En definitiva, tres años de un gobierno de economistas con gente experimentada en el manejo de la cosa pública, porque tanto Peña como Fernández Valdovinos venían ambos, uno consejero y el otro presidente del Banco Central, y en el caso de Peña, ministro de Hacienda y Fernández Valdovinos, tres años en el cargo, y haberse acumulado toda esta serie de desaciertos nos muestra que uno de los grandes problemas que tuvo Peña durante estos primeros tres años ha sido la mala gestión y detrás del mismo el robo.

NADA EN EDUCACIÓN

La educación paraguaya sigue naufragando en un clima en donde no ha existido a lo largo de este tiempo una sola idea de cómo sacarla de uno de los últimos lugares a nivel mundial. La educación ha sido noticia por el hambre cero y un programa de dar de comer una vez durante 180 días a niños que van a la escuela. Se supone que con eso se sacaba del hambre y de la pobreza a muchos, sin embargo, el argumento en términos teóricos no superaba la primera de las dudas.

¿Qué pasa en los días en que un niño no va a la escuela? ¿Qué come? ¿No come? ¿Qué ocurre en ese niño durante el periodo de vacaciones, por ejemplo? Todas estas cuestiones no han superado las mínimas preguntas que uno hace cuando tiene algo de educación en torno a un proyecto nacional como el del hambre cero que tanto enorgullece este gobierno. Además, sus costos de 400 millones de dólares anuales eran pagados con fondos de Itaipú que se acaban el 31 de diciembre de este año. La gran pregunta es, con todas las acreencias acumuladas hasta ahora, ¿de dónde sacará plata el gobierno en los dos años que le queda para seguir financiando este programa? Y esa es una cuestión de interrogante que nadie puede responder con certeza.

Es evidente que no hemos tenido ningún avance en mejorar la calidad de nuestros maestros, tampoco la infraestructura física de nuestras escuelas o algún proyecto revolucionario que haga que nuestros niños sepan leer y escribir y hacer operaciones matemáticas simples. Nada de eso apareció. En los primeros años se concentró en la cuestión de si se enseñaba con respecto al concepto del género, lo apropiado o no.

Las iglesias neoconservadoras que apoyaron a Peña se sentaron duramente para mandarle al ministro lo que tenía que hacer. Posteriormente no hemos visto ningún avance porque finalmente si se va a enseñar o no a enseñar la cuestión de género, pero no se sabe leer, de nada sirve ningún proyecto educativo en realidad.

NO QUIEREN CORTARSE LA PROPIA CARNE

Los legisladores nuestros no quieren cortarse la propia carne al planteo de que hay que reducir notablemente gastos innecesarios para poder enjuagar las deudas.

Algunos como el senador Ovelar dicen no, eso significa aplicar de nuevo un cachetazo porque yo como presidente de la Comisión de Hacienda había aprobado y había remitido al Pleno para que se aprobara el presupuesto y entre los que aprobaron el presupuesto se encontraba el mismo proponente de los recortes, Gustavo Leite. Ciertamente muchas contradicciones e incoherencias se han dado a lo largo de este tiempo en el manejo de la Ley de Presupuestos que además de no cumplirse como manda la norma que debiera hacerse se han utilizado recursos que no tendrían que ser gastados de la manera en que se gastaron y que produjeron la deuda astronómica que tenemos. Evidentemente nuestros legisladores en su gran mayoría carecen de capacidad para entender lo que es un presupuesto y los números que le van llegando van terminando aprobando en función de las mayorías coyunturales y los deseos particulares que cada uno tenga con respecto a esos números que finalmente son parte de nuestros tributos de lo que nosotros apartamos como sociedad, como ciudadanía.