POR: BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
UNA VIOLENCIA QUE DEBE ACABAR
La violencia contra las mujeres es un hecho reiterado, desafortunadamente, en varios países del mundo y también en el nuestro, dominado por una cultura machista que encuentra en la violencia masculina prolongada en las mujeres una muy mala interpretación de poder y también de irracionalidad. Necesitamos educar a nuestras sociedades para comprender el trabajo mutuo entre hombres y mujeres y erradicar por completo la violencia, que muchas veces empieza con una cuestión insignificante y, algunas incluso comprendidas en ámbitos sociales, acaba con la muerte de esa mujer.
Hemos tenido varios casos en el país de ese tipo de feminicidios que empezaron con signos de violencia que tuvieron que graficarse en cuestiones todavía mucho más gravosas con el transcurrir del tiempo. Nuestro país requiere esta reflexión todavía mucho más profunda, porque esta nación ha sido reconstruida por mujeres a lo largo de toda nuestra historia desde 1870, fundamentalmente en aquel genocidio que acabó con gran parte de la población masculina. Es el tiempo de la reflexión sobre la violencia contra las mujeres, de políticas públicas orientadas a evitar que eso se convierta en una cuestión rutinaria y una cuestión absolutamente normal para muchos.
Es anormal y requiere ser sancionado de forma ejemplar por nuestras leyes, pero tiene que ser desmontado en la cabeza de la sociedad paraguaya en su conjunto.
IRRACIONALIDAD DE GASTOS DE ITAIPÚ
Los gastos irracionales de Itaipú para la recordación de la Navidad de 850 mil dólares, casi un millón de dólares, en un país con tantas necesidades, en donde nuestros hospitales públicos se encuentran desabastecidos de medicamentos.
Hay manifestaciones de enfermeras que relatan el vía crucis cotidiano que tienen que pasar o también cirugías que no pueden llevarse adelante en clínicas por falta de recursos. Demuestra que las prioridades en el país no están colocadas donde deberían. El Paraguay requiere, en ese sentido, un cambio gravitante en términos de políticas públicas orientadas hacia la gente.
Se gastan muy mal los recursos. Se roban 2.000 millones de dólares por año y no tenemos cuestiones básicas y elementales que tienen que ser parte de cualquier política pública emprendida por un gobierno. La salud hay que atenderla, la educación hay que privilegiarla, pero si estamos colocando cuestiones de celebración absolutamente desprovistas de sentido, gastando casi un millón de dólares de eso en Itaipú, evidentemente estamos asociando el malgasto, el derroche y la corrupción al dinero de todos.
SUPERINTENDENCIA QUE NO FUNCIONÓ
Las cuestiones que tienen que ver con la investigación de la mafia de los pagarés son cada vez formas más elocuentes de cómo este sistema perverso se mantuvo tanto tiempo. La investigación llevada adelante por la Contraloría con respecto a los recursos que tenían los ujieres, que tenían un salario de 3 millones de guaraníes, pero habían acumulado cantidades extraordinarias de guaraníes y dólares que recibían por supuestamente comunicar a personas afectadas de que tenían que rendir cuentas del pago de muchas cuotas que incluso ya habían sido canceladas, nos demuestra lo podrida que se encuentra la justicia y cómo la valiente decisión del abogado Rolón Luna, junto con la prensa, terminó por sacar a flote una cuestión que desde hace bastante tiempo se hablaba en los tribunales y nadie se animaba.
Llamativa también la gran cantidad de juezas de paz, mujeres envueltas en este tipo de acciones ilegales, extorsivas y delictivas. Toda una cuestión para enderezar entuertos y, fundamentalmente, para tratar de entender por qué la corrupción vive profundamente en el ámbito de nuestra realidad y cómo nos afecta a cada uno de los paraguayos.
Periodista Senior