viernes, abril 24

3×3 (11/08/25)

POR BENJAMÍN FERNÁNEZ BOGADO

SILBIDOS Y ABUCHEOS
A pocos días de cumplir dos años en el gobierno, Santiago Peña fue abucheado y silbado en la inauguración de los Juegos Panamericanos Juniors, que tienen lugar en Asunción durante estos días. Ese es un indicador bastante claro y elocuente del grado de desencanto y decepción que tiene gran parte de sus votantes, que fueron menos que los votantes opositores, quienes, si iban unidos, ganaban los comicios. Pero ganó el Partido Colorado con una oposición dividida y a Santiago Peña ya le silban y lo abuchean en cualquier lugar público donde mencionen su nombre.

Les alcanzó igualmente a los otros funcionarios del gobierno que estuvieron en el acto de Defensores del Chaco: al vicepresidente Aliana, que algunos creen será el sucesor de Peña en el movimiento cartista; también a Bachi Núñez, el siempre repudiado presidente del Congreso; y al exfutbolista de Cerro Porteño y titular de la Dirección de Deportes, César Ramírez. La gente está descontenta con el gobierno, se ha desenganchado del gobierno como este lo había hecho con anterioridad. Ahora, buscando simpatizar de alguna manera con la gente, ha reducido el precio de los combustibles en 250 guaraníes en Petropar, pero el 90% del costo del combustible es en dólar, moneda norteamericana que cayó un 8%, y también el precio del petróleo, que cayó un 5%.

250 es demasiado poco para que cesen los silbidos y los abucheos.


JUSTICIA LEJANA Y DISTANTE
Las cuestiones que tienen que ver con la justicia, cuando uno tiene que dirimir conflictos en ese ámbito, están teñidas de pesimismo, en un horizonte en el que es muy difícil encontrar eso que la gente busca cuando va ante un juez o pide que el Ministerio Público salga como protector de los intereses ciudadanos en casos determinados. Los casos de corrupción, por ejemplo, son evidentes, pero nunca terminan favorablemente a los intereses de la justicia.

Ahora, el hijo del ex titular de la Corte Suprema de Justicia, Fretes, tiene un caso bastante grave y, como ya nadie se acuerda del mismo y otros escándalos han terminado por ocultar lo que había cometido, ya nadie recuerda ni por qué lo estaban procesando. Los abogados, en connivencia con jueces y fiscales, buscan prolongar un pleito de manera tal que un escándalo sepulte a otro y, por otro lado, que los tiempos perentorios para juzgar se hayan acabado o agotado, resultando favorables a la persona procesada.

Tenemos un 70% de los internos de los penales en nuestro país que no tienen condena: están con prisiones preventivas, lo que también demuestra que aquellos que no pueden pagar para evitar terminar con sus huesos en las cárceles terminan por pudrirse al interior de nuestras penitenciarías.

Mientras tanto, la justicia, bien gracias.


LA PAZ COMO LUJO
El escenario internacional tiene dos temas que son de alta preocupación.

Por un lado, el encuentro entre Trump y Putin en Alaska el próximo 15 de agosto para poner fin a la guerra de invasión que emprendió Rusia contra Ucrania. El argumento de Putin será que le entreguen los territorios del Donbass, con una población rusohablante mayoritaria en territorio ucraniano, para que se acabe la guerra. Zelinsky, presidente de esa nación, ha dicho que no se puede negociar la soberanía de Ucrania entre dos, sino que tendría que hablarse para terminar la guerra entre tres.

Lo cierto y concreto es que no parece, en el horizonte, una solución que pueda terminar agradando a los ucranianos, aunque el vicepresidente norteamericano G. D. Vance ha dicho que la propuesta de Trump no necesariamente termine tampoco satisfaciendo los intereses rusos.

Por el otro lado, el argumento del gabinete de Netanyahu de ocupar militarmente Gaza ha despertado la reprobación interna, incluso de los propios militares israelíes contra Netanyahu. No digamos ya del mundo, que ve esta acción —después de haber destruido por completo el enclave palestino en Gaza— como una escalada que pretende ocuparlo militarmente con más de 70 mil muertos.

Lo único que garantiza es que el conflicto continúe sin final. Este no es necesariamente un buen tiempo para pensar en argumentos de paz cuando las posiciones de quienes tienen el poder militar están por encima de la voluntad de la gente y de la voluntad del mundo.