POR: BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
LA FISCALÍA TIENE MIEDO
El asesinato del fiscal Pecci en Colombia sigue siendo una mácula sobre el Ministerio Público paraguayo, especialmente con todos los datos que han sido arrimados por la Fiscalía colombiana, los constantes contactos que se han tenido con los investigadores de ese país donde aconteció el crimen y que afirman, incluso a través de su presidente, Petro, que el Paraguay debe saber quién fue el que mandó matar a Pecci desde aquí. Tienen varias cuestiones sobre las que podrían estar trabajando, pero no lo hacen.
No hacen la investigación con Tío Rico Insfrán, quien es uno de los sospechosos, con varios otros nombres más que están incursos ahora en la investigación, como el caso del hijo del diputado Gómez, cuyos chats con un sicario demuestran que ya estaba en la mira el fiscal Pecci para ser asesinado desde hace más de 5 años. En el 2020 ya hablaban de matarlo al fiscal que molestaba al crimen organizado. Con todas estas investigaciones, lo único que afirma Emiliano Rolón Fernández, el jefe del Ministerio Público, es que van a volver a trabajar porque alguna cuestión ha quedado sin investigar.
Estos datos ya los tenía la Fiscalía desde hace una buena cantidad de tiempo, lo que demuestra que no ha tenido la voluntad ni el deseo de ir más profundamente en un caso que les toca muy de cerca. Estamos hablando del asesinato de un fiscal y de cómo la Fiscalía no tiene la voluntad de, por lo menos, saber quién mató a uno de los suyos. Ahora es todavía más evidente el nivel de complicidad del Ministerio Público.
PRESIDENCIAS FRÁGILES
La inestabilidad política en América Latina es una constante, y eso lo demuestra quizás con más evidencia el Perú, que esta madrugada ha decidido declarar vacante la presidencia de la República y ha sacado del cargo a Dina Boluarte, la vicepresidenta de Pedro Castillo, quien había sustituido a este, que se había levantado contra la República y ahora guarda reclusión. Es el fin de un intento más de los peruanos de encontrar estabilidad con actores alternativos a las figuras tradicionales. Perdió el apoyo del Congreso Dina Boluarte debido al incremento de la inseguridad a la que ella no enfrentó como se debiera y al malestar ciudadano por unos niveles económicos que no se compadecen con la dignidad de las personas.
Los peruanos han dicho: “Con esta ya no podemos continuar”, y han agregado un elemento de inestabilidad mayor de cara a los comicios previstos para el próximo abril de 2026. Cuando los gobernantes se tapan los oídos a los reclamos de la gente, cuando no quieren ver lo que todos padecen y sufren cotidianamente, el volcán termina por erupcionar. Eso pasó en las calles de Lima con la generación Z que salió a expresar su repudio a la presidenta casi en el mismo tiempo en que un pequeño grupo de paraguayos hizo lo mismo en las calles de Asunción. El malestar ciudadano, cuando no se escucha como se debiera, cuando no se trata con el respeto que también merecen esos casos, termina llegando a los niveles más altos y echando a presidentes.
UN JUSTO PREMIO
La Academia Nobel de Suecia ha decidido otorgar el Premio de la Paz a María Corina Machado, una activista política azuzadora de la libertad y de la democracia en su patria, Venezuela, la misma que movilizó a millones en contra del régimen de Maduro. Lo enfrentó en las urnas, ganó por una diferencia abismal, intentaron por todos los medios no reconocer las evidencias de ese triunfo electoral y ahora la Academia Sueca entrega el Premio Nobel a una verdadera luchadora por la paz, porque podía haber terminado muy mal todo aquello, pero sin embargo condujo a su pueblo de una manera firme, llevándolo a enfrentar en los comicios —que muchos decían era imposible de ser ganado— al gobierno de Maduro.
María Corina Machado es un símbolo de América Latina y del mundo en su carácter de activista política, de alguien que procuró por todos los medios lograr un cambio pacífico en esa dictadura que es la que tiene Venezuela con Maduro, y que no ha tenido ningún empacho en calificar al gobierno de su país como genocida y perseguidor de las libertades.
María Corina Machado es, con justicia, Premio Nobel de la Paz.
Periodista Senior