viernes, septiembre 18

3×3 viernes 18 de septiembre del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

UNA PELEA SIN CONSECUENCIAS ELECTORALES

La vida política nacional se ha agitado antes de los comicios municipales, especialmente en Carpas, Colorado, y algunos afirman que esto podría tener un impacto en los electores de esta agrupación política que va a comicios por 264 municipios a lo largo y ancho de la república. Casi siempre esto culmina con el denominado abrazo republicano.

Puede parecer que estuvieran a punto de destrozarse y posteriormente coinciden cuando se trata de la búsqueda del poder, pero sin embargo siempre han cuidado las formas. Nunca se han peleado antes de los comicios sino posteriormente a ellos para tratar de saldar viejas heridas y compartir el poder. Ahora la lucha en el terreno cartista nos demuestra una situación de incertidumbre en torno a lo que va a terminar ocurriendo con esta agrupación política que tiene el control ya de dos administraciones.

La primera con Cartes propiamente y la segunda con Peña como gerente de Cartes. Aparentemente las divisiones son irreconciliables y no sólo tienen que ver con quién puede ser el compañero de fórmula de Aliana, sino también ya discuten si Aliana debe ser o no el candidato. Algunos afirman que podrían ir divididos y fragmentados en tres o cuatro movimientos como resultados de las posiciones irreconciliables en este terreno.

Cuando algunos afirman que la lucha al interior del partido colorado puede tener efectos tectónicos en la vida política nacional, no dejan de tener razón.

UNA ORGANIZACIÓN EN DECADENCIA

Las organizaciones internacionales como Naciones Unidas que tiene una convocatoria de nuevo este mes en Nueva York y para el cual viaja el presidente Peña tiene cada vez una menor relevancia.

 Han sido establecidas como otras instituciones después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente teniendo como referencia no tener que repetir conflictos mundiales como los que aquejaron al mundo en el siglo XX. Sin embargo Naciones Unidas hoy tiene escasísimo peso en los conflictos que tuvieron lugar o tienen lugar en la actualidad en la zona de Ucrania con Rusia, como también en la que se desarrolla  con Israel y los palestinos, Israel y los iraníes, Estados Unidos con los Persas o los Houthis contra los árabes saudíes por citar también otro, muchos de estos conflictos no están siendo sopesados por unas Naciones Unidas con un peso específico escaso  para evitar que esto continúe de la manera en que se está desarrollando por muchos años, como el caso del conflicto entre Ucrania y Rusia.

Más de cuatro años peleados sin que Naciones Unidas tenga capacidad de parar el conflicto y de buscar conciliar posiciones. Evidentemente habría que recomponer por completo la estructura de esta organización, ver si realmente debería seguir estructurada como hasta ahora o tendría que cambiar de perfil. Inclusive instituciones que han sido construidas a la sombra de una decadente Naciones Unidas, como el Board of Peace de Donald Trump, ha sido absolutamente irrelevante.

Ha servido sólo para una foto de la que participó Santiago Peña para después no tener ningún peso relevante en la escena mundial y aún menos en la búsqueda de la paz.

SOLO SE RASCAN PARA ADENTRO

Los temas que tienen que ver con nuestra educación siguen siendo postergados. Los maestros están peleados acerca de si el incremento del próximo año debe ser del 5 o del 8 por ciento.

 Nada dijeron nuestros maestros sobre el pésimo nivel educativo que tenemos y que saltaron en las últimas pruebas PISA a la que fue sometido el país. Esa es una situación gravísima donde nuestros sindicatos tendrían que haber hablado y dicho cuál es el problema que tienen en torno a una situación que cada vez es más peligrosa. No tampoco hemos tenido nada de parte de los padres y menos aún del Ministerio de Educación que no sabe cómo explicar esta realidad.

De la única cuestión de la que se siente orgulloso el Ministerio es del «hambre cero», de dar de comer cinco días a la semana y la mitad del año a los niños, cuando eso no es relevante para ver una gran diferencia entre aprender o no aprender. Eso simplemente determina que el niño vaya a la escuela para comer, no necesariamente ni para aprender ni para sentirse satisfecho a lo largo del año. Todas estas cuestiones nos demuestran que en materia educativa seguimos perdidos los paraguayos.

No entendemos la gravedad del momento y no hacemos desde ninguna de las aristas las acciones para poder remontar los pésimos resultados que acumulamos. Esto tiene un notable peso en prácticamente todo el ámbito social, en los niveles de pobreza, en los niveles de conflictividad social, en la cantidad de presos en nuestras prisiones, por citar simplemente algunos. Mientras sigamos despreciando el factor educativo nos seguiremos lamentando de las consecuencias de esa falta de atención.