viernes, agosto 21

LA HISTORIA NUNCA ES LINEAL

La historia suele enseñarse como una memorización de fechas, batallas y nombres de reyes, lo que lleva a muchos a pensar que es solo una mirada nostálgica hacia el pasado. Sin embargo, para los pensadores, sociólogos y filósofos. La historia no trata sobre el pasado: trata sobre el presente y la comprensión de la condición humana.

Estudiar historia es un ejercicio de madurez intelectual:

  • Desmantela el sesgo del presente: Nos cura de la arrogancia de pensar que nuestra época es infinitamente superior o más sabias que las anteriores, o que las personas del pasado eran «primitivas» o «ingenuas».

  • Enseña a dudar y analizar fuentes: La historia nos enfrenta a narrativas contradictorias sobre un mismo hecho. Nos enseña a preguntarnos: ¿Quién cuenta esta historia?, ¿con qué intención?, ¿qué evidencia existe?, lo cual es la base para no ser manipulados por la propaganda o las noticias falsas en el mundo actual.

Es importante saber cómo fuimos, lo que hicimos bien y mal para imitar o no las actitudes, comportamientos o actos, que no siempre han sido malos, sino el ser humano ha logrado alcanzar importantes objetivos ayer. 

Ahora el ingeniero e historiador español Isaac Moreno Gallo dice; “Sin la caída del Imperio romano, el hombre hubiera llegado a la Luna en el año 1000”, dijo esto porque el Imperio Romano alcanzó un nivel de ingeniería, logística y capacidad técnica que se perdió por completo tras su colapso, retrasando el progreso tecnológico de la humanidad durante casi un milenio. esta frase no debe entenderse sólo en un sentido literalmente astronómico, sino como un ejercicio de extrapolación histórica: si el ritmo de desarrollo técnico, científico y de infraestructura que llevaba Roma no se hubiera interrumpido dramáticamente, la evolución tecnológica humana habría alcanzado el nivel del siglo XX muchísimos siglos antes. 

Algunas cuestiones

Debemos tener en cuenta que;

1. El nivel de la ingeniería romana, fue muy superior a lo que se suele pensar;

Moreno Gallo insiste en que la historiografía tradicional ha minusvalorado la capacidad técnica de los romanos por analizarla sólo desde la arqueología o las letras, y no desde la ingeniería civil.

  • Topografía y precisión: Los romanos utilizaban instrumentos de medición (como la groma, el corobates o el dioptra) capaces de trazar canalizaciones de agua de decenas de kilómetros con pendientes microscópicas (de apenas 20 centímetros de desnivel por kilómetro).

  • Ciencia de materiales: Inventaron el opus caementicium (el hormigón romano, muy superior en durabilidad al hormigón moderno en ambientes marinos) y domina el uso del hierro, el plomo, la hidráulica y la arquitectura de arcos y bóvedas a escala industrial.

  • Estandarización y logística: Proyectaron vías de comunicación intercontinentales perfectamente niveladas y drenadas que permitían conectar imperios enteros con una eficiencia que no se volvió a ver en Europa hasta el siglo XIX con la llegada del ferrocarril.

2. La gran ruptura: El «apagón tecnológico» de la Edad Media;

El argumento central de la frase radica en la pérdida del conocimiento acumulado. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente (siglo V d. C.):

  • Desapareció la ciencia de la ingeniería: Se olvidó cómo fabricar hormigón hidráulico, cómo calcular pendientes topográficas complejas y cómo diseñar grandes obras públicas de saneamiento y abastecimiento.

  • Caída del método y la estandarización: Las sociedades medievales europeas pasaron siglos construyendo de forma empírica, por ensayo y error, perdiendo el rigor matemático y la capacidad de planificación estatal que tenían los ingenieros romanos.

  • Retroceso en calidad de vida e infraestructura: Durante siglos, las ciudades europeas volvieron a ser insalubres, los caminos se convirtieron en barrizales impracticables y los acueductos fueron desmantelados para usar sus piedras.

Solo imagine lo que hubiera sido de nosotros si para ese entonces ya se hubiesen creado naves espaciales, asteroides y bases de astronautas en nuestro espacio, no hubieran sido tiempos tranquilos cómo imagino fueron los días en los que partieron las carabelas de Europa para llegar a “las indias” y tener el contacto con nuevos colores, tonos, sonidos, sabores e ideas que fueron y son útiles hasta ahora no solo para alimentarnos, sanar, educar lucir cómodos y/o atractivos, sino para sanar, edificar, comunicarnos o relacionarnos el uno con el otro. 

Si estamos lo suficientemente abiertos y curiosos de las novedades que existen en nuestro espacio podríamos hacer historia al lograr establecer vínculos y conexiones con los extraterrestres (ET), que cómo dijo Gallo; probablemente ya hubiésemos llegado a la Luna en aquella época y no en 1969, cuando el astronauta Neil Armstrong pisó la luna y dijo que fue solo un pequeño paso del hombre, pero uno gigantesco para la humanidad”