domingo, junio 21

EL SUFRIMIENTO Y ALGUNAS CONCLUSIONES

El sufrimiento psicológico o emocional activa los mismos sistemas de alarma que el estrés crónico. A nivel fisiológico, esto desencadena una cascada de efectos negativos como:

  • Toxicidad cerebral: El sufrimiento sostenido inunda el cuerpo de cortisol y adrenalina. Mantener niveles altos de cortisol daña el hipocampo (la región del cerebro clave para la memoria y el aprendizaje) y reduce la neuro plasticidad, dificultando que el cerebro se adapte a nuevas situaciones.
  • Falla el sistema de limpieza: El estrés y el malestar alteran los ciclos del sueño profundo. Es precisamente durante el sueño cuando el sistema glinfático se activa para «lavar» el cerebro y eliminar las proteínas de desecho celular. Sin un buen descanso, los residuos se acumulan.
  • Agotamiento del sistema dopaminérgico: El sufrimiento drena nuestra energía mental y disminuye la disponibilidad de dopamina y serotonina, lo que apaga la motivación, el placer por las cosas cotidianas y el impulso de explorar o aprender.
  • Daño físico general: Eleva la presión arterial, altera el microbiota intestinal y debilita el sistema inmunológico, dejando al cuerpo más expuesto a enfermedades.

Según el psiquiatra belga Boris Cyrulnik «El sufrimiento forma parte de la condición humana, pero si tenemos apoyo y reflexionamos, sufrimos en lo real». El experto, impulsor en el estudio de la resiliencia, pone el foco sobre cómo afrontar el sufrimiento y el trauma, en algunos casos sufrimos desde nuestra concepción, y esta experiencia solo es la antesala a lo que nos traería la vida; sufrimientos en nuestro hogar, la escuela, colegio, universidad, trabajo, o donde y cuando nos toque relacionarnos con otras personas o hacer algo determinado.

Aprender a sobrellevar

Lo más probable es que de un tiempo hasta ahora haya escuchado en más de una ocasión el concepto de resiliencia, una palabra que la literatura científica define como la capacidad de adaptarse y recuperarse ante situaciones difíciles, y que resulta un factor fundamental para nuestro bienestar físico, mental y espiritual.

El sufrir forma parte de la condición humana, más no por eso debemos hacernos padecer el sufrimiento por los daños que trae consigo esta experiencia, no solo a la víctima sino al entorno de la misma, que también pensamos, sentimos y podemos registrar momentos, lugares y condiciones por/en las que algunos hayan sufrido, y esto hace que tengamos resentimiento hacia quien o lo que nos haya hecho sufrir por lo que sea. El resentimiento se vuelve en un “cáncer” que nos hace sufrir por no haber canalizado nuestras ideas o sentimientos en sanas tareas o compañías que sanen nuestra mente y “corazón” y ya no nos hagan sufrir más. 

Cyrulnik es un reconocido neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo belga, mundialmente famoso por ser el principal divulgador y desarrollador del concepto de resiliencia en la psicología moderna (la capacidad de los seres humanos para superar traumas graves y salir fortalecidos de ellos). Sin dejar que las malas experiencias nos perjudiquen o interfieran en nuestra vida social, laboral o lo que hagamos en el mundo con otras personas.