El regreso de Horacio Cartes a Estados Unidos evidencia los efectos del levantamiento de las sanciones estadounidenses y reabre el debate sobre su impacto político y diplomático.
¿Qué representa políticamente el regreso de Cartes a Estados Unidos?
La presencia del expresidente Horacio Cartes en la final de la Copa Mundial de la FIFA, disputada en territorio estadounidense, trascendió ampliamente el ámbito deportivo. Su asistencia se convirtió en la primera evidencia pública de que el exmandatario recuperó plenamente la posibilidad de ingresar a Estados Unidos, luego de que la administración del presidente Donald Trump dejara sin efecto las restricciones migratorias y financieras que habían condicionado sus movimientos internacionales durante los últimos años.
Aunque la imagen de Cartes en el estadio fue ampliamente difundida en redes sociales y medios de comunicación, el hecho de mayor relevancia se encuentra en el trasfondo político y diplomático. Durante casi cuatro años, el líder de la Asociación Nacional Republicana (ANR) permaneció bajo una de las sanciones más severas impuestas por Washington a un actor político paraguayo, situación que afectó no solo su movilidad internacional, sino también la percepción externa sobre uno de los dirigentes con mayor influencia dentro del oficialismo.
Su regreso a territorio estadounidense constituye, por ello, un episodio con implicancias que trascienden el plano personal y reabre el debate sobre la evolución de las relaciones entre Paraguay y Estados Unidos, especialmente tras el cambio de administración en la Casa Blanca.
Del señalamiento por «corrupción significativa» al levantamiento de las sanciones
El caso de Cartes comenzó a tomar dimensión internacional en julio de 2022, cuando el entonces secretario de Estado, Antony Blinken, anunció la designación del expresidente paraguayo como una persona involucrada en hechos de «corrupción significativa». La medida implicó la cancelación de su visa y la prohibición de ingresar a territorio estadounidense.
Meses después, en enero de 2023, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro amplió las restricciones al incluir a Cartes y a empresas vinculadas a su grupo empresarial dentro del régimen de sanciones de la Ley Global Magnitsky. Aquella decisión bloqueó activos bajo jurisdicción estadounidense y restringió operaciones financieras con ciudadanos y compañías de ese país.
Las sanciones generaron un fuerte impacto político en Paraguay. Mientras sectores de la oposición interpretaron la decisión como un respaldo internacional a las denuncias de corrupción, el cartismo denunció una medida arbitraria y carente de fundamentos judiciales, insistiendo en que nunca existió una acusación penal formal contra el exmandatario en Estados Unidos.
Con el cambio de gobierno en Washington y la llegada de Donald Trump a la Presidencia, ese escenario comenzó a modificarse. La nueva administración revisó diversas sanciones internacionales y finalmente resolvió dejar sin efecto las restricciones impuestas contra Cartes, permitiendo la restitución de su visa y eliminando los impedimentos para viajar al país norteamericano.
La posición de la defensa
Tras conocerse la decisión estadounidense, el abogado Pedro Ovelar, representante legal de Cartes, sostuvo que la medida constituye una reivindicación para el expresidente.
Según explicó, la revisión realizada por las autoridades estadounidenses confirmó que no existían procesos judiciales ni elementos que justificaran mantener las restricciones migratorias y financieras impuestas durante la administración anterior. Para Ovelar, el levantamiento de las sanciones demuestra que las decisiones adoptadas en su momento respondieron a criterios políticos antes que jurídicos.
El abogado también señaló que la restitución de la visa devuelve a Cartes la posibilidad de desarrollar actividades personales y empresariales en Estados Unidos, además de normalizar una situación que, según afirmó, afectó su imagen internacional pese a la inexistencia de una condena o imputación en ese país.
No obstante, las declaraciones de la defensa conviven con la posición expresada previamente por el Gobierno estadounidense durante la administración de Joe Biden, que sostuvo públicamente que la designación del expresidente respondía a información considerada suficiente por las autoridades norteamericanas para aplicar las medidas administrativas previstas en su legislación.
Más que un viaje al Mundial
La presencia de Cartes en la final entre Argentina y España terminó convirtiéndose en la confirmación práctica de un cambio que ya se había producido en el plano diplomático.
El expresidente pudo desplazarse libremente por territorio estadounidense, asistir a uno de los eventos deportivos más importantes del año y aparecer públicamente sin las limitaciones que durante los últimos años condicionaron sus viajes internacionales.
En términos políticos, el episodio también fortalece el discurso del cartismo, que desde el inicio calificó las sanciones como una decisión injustificada y sostuvo que terminarían siendo revertidas. Al mismo tiempo, la oposición mantiene cuestionamientos sobre los motivos que llevaron originalmente a Washington a adoptar esas medidas y advierte que el levantamiento de las restricciones no implica necesariamente una validación de la conducta del exmandatario.
¿Qué cambia para la política paraguaya?
Más allá del viaje y de la repercusión mediática, el regreso de Cartes a Estados Unidos tiene un peso político significativo porque elimina uno de los principales factores de presión internacional que incidían sobre la figura del presidente de la ANR.
Desde una perspectiva institucional, la decisión modifica el escenario diplomático entre Paraguay y Estados Unidos respecto a uno de los actores más influyentes del oficialismo. También puede repercutir en la percepción de inversores y actores internacionales que seguían con atención la situación del exmandatario, aunque el debate sobre transparencia, lucha contra la corrupción y Estado de derecho continúa abierto en el plano político.
En ese contexto, la asistencia de Cartes a la final del Mundial deja de ser una anécdota deportiva para convertirse en la manifestación más visible de un cambio con implicancias diplomáticas, jurídicas y políticas que vuelve a colocar al expresidente en el centro del escenario nacional e internacional.
Periodista Senior