sábado, junio 13

Copaco acumula deuda de G. 1,2 billones mientras crece el interés privado por comprar VOX

Copaco enfrenta una deuda superior a G. 1,2 billones mientras el interés privado por VOX reabre el debate sobre su futuro.

La crisis financiera de Copaco volvió al centro del debate político luego de que el Senado aprobara un pedido de informes sobre la situación de la estatal y el futuro de su filial móvil VOX. La empresa acumula una deuda superior a G. 1,2 billones, mantiene balances sin aprobar desde 2020 y enfrenta crecientes presiones ante el interés de grupos privados por adquirir parte de sus activos.

El Senado pone la lupa sobre la crisis financiera de Copaco

La aprobación del pedido de informes por parte de la Cámara de Senadores refleja la preocupación política por el deterioro de una de las empresas públicas más emblemáticas del país.

El requerimiento busca esclarecer el estado financiero de la compañía, las estrategias adoptadas por la administración y los detalles relacionados con el interés de inversionistas privados en adquirir Hola Paraguay S.A. (VOX), la filial de telefonía móvil de la estatal.

La presidenta de Copaco, Natalia Borgognon, reconoció la magnitud de la crisis y confirmó que la empresa arrastra una deuda global superior a G. 1,2 billones, además de un retraso administrativo que mantiene sin aprobación los balances financieros correspondientes a los últimos años.

VOX se convierte en el activo más codiciado de una estatal en crisis

El interés empresarial se concentra en VOX, una unidad que históricamente fue concebida para competir en el mercado móvil, pero que hoy también enfrenta una delicada situación financiera.

Según datos expuestos por la administración, la operadora acumula un pasivo cercano a G. 390.000 millones, equivalentes a aproximadamente US$ 62 millones. Pese a ello, ya existe una propuesta formal para su compra y más de 30 iniciativas de inversión vinculadas a la compañía.

La situación genera un escenario paradójico: mientras la estatal atraviesa una crisis estructural, uno de sus activos continúa despertando interés en el sector privado, alimentando el debate sobre la conveniencia o no de avanzar hacia una eventual privatización.

La administración descarta una venta inmediata pero no cierra el debate

A pesar de las ofertas recibidas, Natalia Borgognon fue enfática al señalar que la venta de VOX no forma parte de las prioridades inmediatas de la administración.

La estrategia oficial apunta primero a un proceso de reorganización interna y saneamiento financiero. El objetivo, según explicó la titular de la empresa, es recuperar la capacidad operativa de Copaco antes de analizar decisiones estructurales sobre sus activos.

Sin embargo, la postura no elimina las presiones políticas y económicas. La existencia de interesados concretos, sumada al deterioro financiero de la compañía, mantiene abierto un debate que periódicamente reaparece en la agenda pública: cuál debe ser el rol del Estado en sectores altamente competitivos y sujetos a cambios tecnológicos acelerados.

El avance tecnológico expone las limitaciones del modelo estatal

La crisis de Copaco no puede entenderse únicamente desde las cifras financieras. La empresa enfrenta además un desafío estructural derivado de la transformación del mercado de las telecomunicaciones.

Durante los últimos años, la expansión de nuevas tecnologías, la agresiva competencia privada y la necesidad de inversiones permanentes redujeron la capacidad competitiva de la estatal. El resultado fue una pérdida sostenida de clientes y una caída progresiva de sus ingresos.

Especialistas en el sector advierten que las empresas de telecomunicaciones requieren altos niveles de inversión, innovación constante y flexibilidad operativa, condiciones difíciles de sostener en estructuras públicas sujetas a procesos burocráticos y limitaciones presupuestarias.

La discusión sobre VOX reabre el debate sobre empresas públicas

El interés privado por VOX y la delicada situación financiera de Copaco vuelven a instalar una discusión más amplia sobre el futuro de las empresas estatales en Paraguay.

Entre los principales elementos que marcan el debate aparecen:

  • Deuda acumulada superior a G. 1,2 billones.
  • Balances sin aprobar desde 2020.
  • Más de 30 iniciativas de inversión recibidas.
  • Una oferta formal para adquirir VOX.
  • Pasivo propio de la filial cercano a US$ 62 millones.

El desenlace tendrá implicancias que van más allá de una empresa. Está en juego la definición del papel del Estado en sectores estratégicos, la confianza de potenciales inversionistas y la capacidad del país para modernizar su infraestructura de telecomunicaciones.

Copaco enfrenta una decisión que puede redefinir su futuro

Por ahora, la administración insiste en que la prioridad es rescatar la empresa y recuperar su estabilidad financiera. Pero la combinación entre endeudamiento, atraso administrativo e interés privado convierte a VOX en el centro de una discusión que recién comienza.

El Congreso ya empezó a exigir explicaciones y los actores económicos observan con atención. La crisis de Copaco dejó de ser un problema exclusivamente empresarial: se transformó en un caso testigo sobre gobernanza pública, competitividad y la capacidad del Estado paraguayo para adaptarse a los desafíos tecnológicos del siglo XXI.