Los emblemas privados Copetrol, Energy, Petrosur y Petrochaco aplican desde este miércoles nuevos aumentos de hasta G. 600 por litro, mientras Petropar mantiene sus precios durante esta semana y analiza sus costos de reposición. La diferencia entre ambas estrategias vuelve a abrir una discusión sobre competencia, costos y sostenibilidad financiera de la petrolera estatal.
¿Qué emblemas aumentan sus precios desde este miércoles?
Los emblemas Copetrol, Energy, Petrosur y Petrochaco se suman desde este miércoles a la nueva ronda de ajustes en el mercado paraguayo de combustibles. En estos casos, el incremento informado llega a G. 600 por litro tanto para el diésel premium, tipo I, como para el gasoil común, tipo III.
Con los nuevos valores, los precios de referencia quedan en torno a G. 8.990 por litro para el diésel común y G. 10.990 para el diésel premium. En el caso de Petrochaco, el reajuste será gradual y está previsto que termine de aplicarse el lunes 21 de septiembre.
La nueva ronda se produce después de los incrementos aplicados durante los últimos días por otros operadores privados. De esta manera, el mercado avanza hacia la quinta suba de combustibles del año para distintos emblemas, en un contexto de costos internacionales elevados.
¿Por qué los privados están trasladando el aumento a los surtidores?
El principal factor señalado por el sector es el incremento del costo de reposición. Las empresas que importan combustibles deben afrontar valores internacionales superiores a los registrados meses atrás, por lo que la diferencia termina trasladándose progresivamente a las estaciones de servicio.
El contexto internacional sigue marcado por interrupciones y riesgos sobre la oferta de hidrocarburos. Reuters reportó este miércoles que el Brent retrocedió hasta US$ 107,92 por barril, mientras el WTI se ubicó en US$ 104,42, después de que Arabia Saudita anunciara mecanismos para mantener envíos de crudo pese a las disrupciones regionales.
La presión no se limita al petróleo crudo. La Agencia Internacional de Energía advirtió que las disrupciones derivadas de los conflictos en Medio Oriente están afectando también al mercado de productos refinados, con una reducción prevista de la oferta mundial de petróleo de 5,7 millones de barriles diarios en 2026, equivalente a aproximadamente 6%.
Para Paraguay, que depende de la importación de combustibles, estos movimientos se trasladan al costo de adquisición y reposición. El efecto llega con mayor rapidez al diésel, utilizado intensivamente por el transporte de cargas, la maquinaria agrícola, la logística y otros sectores productivos.
¿Cuánto aumentaron los combustibles durante este año?
Los reajustes acumulados muestran que el problema ya no se limita a una modificación puntual de precios. Desde marzo, los combustibles registraron varias actualizaciones en el mercado privado y también en Petropar, aunque con ritmos diferentes.
En el caso de la petrolera estatal, sus valores vigentes son G. 8.290 para el diésel Porã, G. 10.300 para el diésel Mbarete, G. 6.990 para la nafta Kape 88, G. 7.490 para la Oikoite 93 y G. 8.840 para la Aratirí 97. Estos precios figuran en la estructura comercial vigente de Petropar.
La diferencia frente a varios precios privados es particularmente visible en el diésel. Mientras la estatal conserva el diésel común en G. 8.290, algunos emblemas privados ya se ubican alrededor de G. 9.000, y el segmento premium supera en determinados casos los G. 11.000 por litro.
El encarecimiento acumulado tiene una consecuencia que excede al consumidor que carga combustible. Cuando aumenta el diésel, también suben los costos de movilización de mercancías, distribución, producción agrícola y transporte. Por esa vía, el impacto puede trasladarse gradualmente a otros precios de la economía.
¿Por qué Petropar todavía no aumenta sus precios?
La estrategia de Petropar es diferente porque la empresa estatal cuenta con inventarios adquiridos anteriormente, cuando las cotizaciones internacionales eran inferiores. Ese denominado efecto inventario permite mantener temporalmente los precios mientras se consume combustible comprado a costos anteriores.
El presidente de Petropar, William Wilka, sostuvo que la empresa no aumentará sus precios durante esta semana y que la decisión será analizada considerando las reposiciones proyectadas para la segunda mitad de septiembre y octubre. La petrolera también sostiene que la diferencia no constituye un subsidio, sino que responde al costo de las partidas que todavía mantiene en existencia.
El mecanismo tiene un límite económico. A medida que se reemplaza el inventario antiguo por nuevas compras realizadas a precios internacionales más elevados, el costo promedio de la mercadería disponible aumenta. Si las cotizaciones externas permanecen altas, la capacidad de sostener el precio final sin modificarlo se reduce.
Por eso, la discusión sobre Petropar no se limita al precio de venta al público. También involucra la estructura de costos, el nivel de inventarios, el costo de reposición y la capacidad de la empresa estatal para sostener una política comercial diferenciada.
¿Qué cuestiona el sector privado sobre los precios de Petropar?
La Cámara Paraguaya de Distribuidoras de Combustibles (Cadipac) cuestiona que Petropar mantenga sus precios mientras los operadores privados trasladan el aumento de sus costos. El argumento central del gremio es que una empresa estatal que vende por debajo del costo de reposición podría generar una diferencia competitiva frente a empresas que deben actualizar sus valores.
El presidente de Cadipac, Adolfo Martín Sánchez, afirmó que, si Petropar mantiene sus precios pese al aumento de sus costos, la empresa estaría absorbiendo una diferencia que, según su interpretación, podría representar un subsidio. Petropar, por su parte, sostiene que puede mantener temporalmente sus valores debido al inventario adquirido previamente.
La diferencia de posiciones muestra que el debate tiene dos dimensiones. Una es estrictamente comercial: cuánto cuesta importar y vender cada litro. La otra es institucional: cuál debe ser el papel de una empresa estatal que participa en un mercado donde también operan compañías privadas.
Para el consumidor, la consecuencia inmediata es una mayor diferencia entre estaciones. Para el sector privado, la preocupación está vinculada con la competencia. Para Petropar, el desafío consiste en determinar hasta dónde puede sostener una estructura de precios basada en inventarios anteriores sin comprometer sus resultados futuros.
¿Cómo puede impactar la nueva suba en la economía paraguaya?
El primer canal de transmisión es el transporte de cargas. Un incremento del diésel eleva el costo de trasladar productos entre centros de producción, depósitos, industrias, comercios y puntos de venta. Ese aumento puede incorporarse posteriormente a los precios finales.
El segundo impacto se produce sobre la logística y la agroindustria. Paraguay depende ampliamente del transporte terrestre para movilizar producción agrícola y mercancías hacia los principales corredores comerciales y puertos. Una estructura de costos más elevada reduce los márgenes de operadores y productores cuando estos no pueden trasladar inmediatamente el aumento.
El tercer canal es la inflación. El combustible no determina por sí solo la evolución general de los precios, pero funciona como un costo transversal para numerosas actividades. El efecto puede aparecer primero en transporte y logística y posteriormente extenderse a bienes cuyo traslado requiere combustible.
La magnitud final dependerá de cuánto duren las cotizaciones internacionales elevadas y de la velocidad con que se renueven los inventarios de los distintos emblemas. Reuters reportó que, pese a la baja registrada este miércoles, persisten riesgos sobre los flujos de crudo vinculados con las interrupciones en Medio Oriente.
¿Qué queda en juego entre Petropar y los operadores privados?
La nueva ronda de aumentos coloca nuevamente a Petropar en el centro del mercado de combustibles. Mientras los operadores privados actualizan sus pizarras de acuerdo con sus costos de reposición, la estatal utiliza su inventario para mantener temporalmente sus precios.
El punto de fondo será qué ocurre cuando las nuevas compras comiencen a representar una proporción mayor del stock de Petropar. Si las cotizaciones internacionales continúan elevadas, la empresa tendrá que decidir entre modificar sus precios, absorber una mayor diferencia o ajustar su estrategia comercial.
Esa decisión tendrá efectos sobre el mercado y también sobre las cuentas de la empresa estatal. Mientras tanto, los nuevos aumentos privados trasladan la presión internacional a la economía paraguaya y amplían la brecha de precios entre operadores.
La evolución de los próximos días dependerá menos de una decisión aislada de las estaciones y más de tres variables: el precio internacional del diésel, el costo de reposición y el inventario disponible de Petropar.