aulo Coelho (nacido en Río de Janeiro, Brasil, en 1947) es uno de los novelistas y dramaturgos más leídos y traducidos del mundo. Su obra combina elementos de narrativa alegórica, espiritualidad, misticismo y desarrollo personal. Además de El Alquimista, ha publicado éxitos internacionales como Brida (1990), Veronika decide morir (1998), El demonio y la señorita Prym (2000) y Eleven Minutes (2003).
Cómo cualquier escritor o persona que dedique tiempo a tareas que demanden concentración y meditación para empezar, desarrollar y terminar cualquier obra artística, también de su mente han salido frases importantes que a uno lo deja pensando sobre la vida y cómo decidimos viajar este viaje, la misma dice; «No mida su riqueza por el dinero que tenga, mídala por aquellas cosas que tenga y no cambiaría por dinero». Esta frase propone un cambio radical en la forma en que definimos el valor frente al precio. El escritor plantea una profunda lección para redefinir el éxito personal: la verdadera abundancia no reside en las posesiones materiales ni en el dinero, sino en aquellos bienes intangibles que jamás venderías.
Y de esta forma vuelve a sacudir conciencias con una lección de vida fundamental que busca redefinir por completo nuestra visión sobre el éxito, la verdadera abundancia y la prosperidad cotidiana. En plena era del consumo masivo, donde el valor propio se suele medir por la cuenta bancaria o las posesiones materiales, la conocida premisa del escritor rompe frontalmente esta lógica para recordar que la verdadera dicha no se compra con capital financiero ni se acumula en los bolsillos.
El sentido de la vida
Esta profunda perspectiva sobre la felicidad diaria propone un giro radical en las prioridades individuales, planteando un ejercicio de introspección para aprender a separar lo que tiene un simple precio de mercado de aquello que posee un valor real insustituible. Cómo lo que significa estar frente a otra persona, escucharla, verla, sentirla y hacerse sentir, ver o escuchar en cualquier reunión de personas.
El brasileño a sus 78 años nos invita a tomarnos unos segundos, respirar profundo y ordenar las prioridades en nuestras vidas, que es lo que importa más en la misma, será lo que consumimos, su valor, dimensión y aspecto o nuestra salud mental y física como la de nuestros entornos sociales más cercanos, su ritmo y estado de vida, lo que yy cómo piensen o sientan sobre lo que tengamos en común o cualquier cosa que realmente importe y pueda incidir en nuestras vidas.
Y para entender el verdadero alcance de este replanteamiento existencial, basta con mirar a nuestro alrededor y evaluar el peso específico que tienen en la rutina los bienes intangibles frente al patrimonio económico. La salud, la tranquilidad de una conciencia limpia, la libertad de elegir nuestro propio camino sin ataduras ni codicia, y el tiempo compartido con los seres queridos constituyen una ventaja existencial enorme que ningún recurso financiero puede igualar. Debemos entender que un abultado patrimonio financiero puede comprar comodidades o atención temporal, pero jamás asegurará la lealtad ni la calidez de un abrazo sincero, que hoy día no lo practicamos y vamos olvidando o dejando de lado su valor real en cualquier relación humana que importa tenerla, fortalecerla y sostenerla para lograr materializar cualquier objetivo que sirva para la familia, la empresa, un grupo académico, deportivo o asociación de personas que piensen y sientan lo que sea de utilidad para la comunidad y lo que esta busque alcanzar

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
