Más de 300 policías y nueve fiscales ejecutaron 16 allanamientos en Canindeyú para buscar armas y marihuana vinculadas a “Macho”.
Más de 300 agentes de la Policía Nacional y nueve fiscales desplegaron este jueves un operativo con 16 allanamientos en Canindeyú, dirigido contra presuntos integrantes de la estructura de Felipe Santiago Acosta Riveros, alias “Macho”. Los procedimientos buscan armas y plantaciones de marihuana, mientras los investigadores intentan establecer posibles conexiones con hechos violentos registrados recientemente en la zona.
¿Qué busca la Policía en los 16 allanamientos de Canindeyú?
El operativo comenzó durante la madrugada de este jueves con la participación de más de 300 agentes policiales de distintas dependencias y nueve fiscales. Las intervenciones se concentran en diferentes puntos del departamento de Canindeyú, considerado uno de los principales escenarios de operaciones de organizaciones vinculadas al narcotráfico y al tráfico de armas.
Uno de los procedimientos se realizó en el asentamiento 1° de Marzo, una zona señalada por los intervinientes como de difícil acceso. Allí fueron encontrados un fusil, una escopeta, una pistola y municiones, además de otros elementos que quedaron bajo análisis de los investigadores.
El comisario Marcelino Espinoza, integrante del operativo, destacó el despliegue utilizado para ingresar al lugar. La intervención forma parte de una investigación más amplia que busca afectar la capacidad logística de la estructura atribuida a Felipe Santiago Acosta Riveros, uno de los hombres más buscados por las fuerzas de seguridad paraguayas.
¿Qué encontraron los agentes durante las primeras intervenciones?
Los primeros resultados se concentran principalmente en armas y municiones, elementos considerados relevantes para determinar la capacidad de fuego de quienes operan en la zona. La Policía también busca identificar posibles lugares utilizados para la producción de marihuana de alta calidad o “marihuana vip”, según la denominación empleada por los investigadores.
Durante uno de los procedimientos fueron detenidas tres personas, entre ellas un ciudadano brasileño. Hasta el momento de los primeros reportes, las autoridades no divulgaron oficialmente las identidades de los aprehendidos ni confirmaron que alguno de ellos forme parte del grupo armado atribuido a “Macho”.
La precisión resulta relevante debido a que la investigación todavía debe determinar el vínculo concreto de los detenidos con la organización criminal. Una aprehensión dentro de un inmueble allanado no implica por sí misma que una persona integre una estructura delictiva, por lo que esa relación deberá ser establecida mediante evidencias.
Los investigadores deberán además determinar el origen y destino de las armas encontradas, así como establecer si las plantaciones y otros elementos hallados forman parte de una estructura de producción y distribución vinculada al grupo investigado.
¿Qué relación tiene el operativo con el ataque al puesto policial de Naranjito?
El despliegue se produce semanas después de un ataque armado contra el Puesto Policial N.º 4 de Naranjito, en el distrito de Ybyrarobaná, donde fueron asesinados dos agentes policiales y un civil. El grupo atacante también incendió la sede policial, una patrullera y vehículos que se encontraban en el lugar.
El hecho ocurrió el 21 de julio de 2026 y fue ejecutado por un grupo estimado inicialmente entre 20 y 30 hombres fuertemente armados. Los atacantes sorprendieron al personal que se encontraba de guardia y posteriormente destruyeron las instalaciones.
La autoría del ataque generó distintas hipótesis durante la investigación. En los primeros momentos no se había atribuido oficialmente el hecho a una organización específica. Posteriormente, el ministro del Interior, Enrique Riera, señaló que un informe balístico vinculaba un arma utilizada en el ataque con otra empleada en un hecho anterior atribuido al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Por eso, la conexión entre el ataque de Naranjito y la estructura de “Macho” debe mantenerse dentro del ámbito de las líneas investigativas mientras no exista una confirmación oficial de participación. Los allanamientos actuales pueden aportar elementos para establecer si existen vínculos entre los hechos violentos y las redes criminales que operan en el departamento.
¿Por qué Canindeyú es estratégico para el crimen organizado?
Canindeyú ocupa una posición relevante dentro de las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas debido a su proximidad con la frontera brasileña. La zona también ha sido escenario de investigaciones anteriores contra la estructura de Felipe Santiago Acosta Riveros.
En julio de 2025, la denominada Operación Barret ya había desplegado allanamientos contra el grupo de “Macho”. En aquella ocasión, la investigación apuntó al tráfico de drogas, armas y municiones, además del presunto lavado de dinero proveniente de esas actividades. Entre los detenidos estuvieron un policía y dos militares, señalados como presuntos colaboradores de la organización.
Ese antecedente resulta relevante porque muestra que las investigaciones contra la estructura no se limitan a la producción de drogas. También abarcan posibles redes de apoyo, logística, protección y circulación de armas.
En julio de 2026, otro procedimiento en Canindeyú derivó en la captura de un hombre señalado como supuesto apoyo logístico de “Macho” y, simultáneamente, como integrante de una red de apoyo al terrorismo vinculada al EPP. El caso evidencia la complejidad de las estructuras criminales que operan en el departamento y la necesidad de diferenciar los vínculos concretos de cada investigado.
¿Qué antecedentes tiene la estructura de “Macho” en Canindeyú?
Felipe Santiago Acosta Riveros, alias “Macho”, es buscado por las autoridades paraguayas desde hace varios años y es señalado por organismos de seguridad como presunto líder de una estructura dedicada a actividades relacionadas con el narcotráfico.
La Policía y la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) realizaron diversos operativos para localizarlo. En junio de 2024, por ejemplo, un operativo conjunto llegó hasta un campamento atribuido a su estructura en Canindeyú. Las intervenciones en la zona han incluido posteriormente incautaciones de armas, drogas y otros elementos presuntamente vinculados con la organización.
En diciembre de 2023, el operativo denominado Ignis también permitió detener a personas vinculadas al entorno de Acosta Riveros. En aquella intervención fueron incautadas armas y municiones, mientras que la investigación identificó posibles conexiones con proveedores de armas provenientes de Brasil.
Los antecedentes muestran que el grupo investigado ha sido objeto de operaciones sucesivas, pero Acosta Riveros continúa prófugo, lo que constituye uno de los principales desafíos para las fuerzas de seguridad.
¿Qué implica el despliegue para la seguridad en la zona?
El despliegue de más de 300 policías y nueve fiscales representa una operación de gran escala para una zona donde las fuerzas de seguridad enfrentan dificultades de acceso y presencia territorial.
El desafío no se limita a incautar armas o destruir plantaciones. Las investigaciones deben identificar las cadenas de producción, financiamiento, transporte y comercialización que permiten sostener las actividades ilícitas. También resulta clave determinar si existen funcionarios o particulares que faciliten información, logística o protección a las organizaciones.
Los antecedentes de la Operación Barret, donde fueron investigados policías y militares por supuestos vínculos con la estructura de “Macho”, muestran que la capacidad operativa de estas organizaciones puede depender también de redes de apoyo dentro o alrededor de las instituciones públicas.
En ese contexto, los resultados de los 16 allanamientos deberán ser evaluados no solo por la cantidad de armas o drogas incautadas, sino por la información que puedan aportar para reconstruir la estructura criminal y determinar responsabilidades individuales.
¿Qué deberá esclarecer ahora la investigación?
Las autoridades deberán establecer el vínculo de los tres detenidos con los elementos encontrados durante los allanamientos y determinar si existen conexiones con la estructura liderada presuntamente por “Macho”.
También será necesario determinar si las armas incautadas fueron utilizadas en hechos violentos recientes y si existe alguna relación entre los sitios intervenidos y el ataque contra el puesto policial de Naranjito. Cualquier conexión deberá ser respaldada por evidencia pericial, documental o testimonial.
El operativo se suma a una serie de intervenciones que desde hace años buscan debilitar la estructura de Felipe Santiago Acosta Riveros. Sin embargo, mientras el principal objetivo continúe sin ser localizado y las redes de producción, financiamiento y logística mantengan capacidad de operación, el problema seguirá representando un desafío para la seguridad y la presencia efectiva del Estado en Canindeyú.
La efectividad de esta nueva incursión dependerá, por tanto, de lo que ocurra después de los allanamientos: la identificación de responsables, el procesamiento de las evidencias y la capacidad de convertir las incautaciones en avances concretos dentro de las investigaciones penales.
Periodista Senior