La amistad es una relación afectiva, voluntaria y recíproca entre dos o más personas que se construye sobre la base de la confianza, la empatía, el respeto y el apoyo mutuo. Puede ser real o virtual de acuerdo a donde nos encontremos o nos comuniquemos el uno con el otro en el país o el planeta, en el que existimos personas con amigos reales o virtuales que nos acompañan, responden o no. De acuerdo a sus posibilidades, tiempo y/o condiciones.
Marco Tulio Cicerón (106 aC. – 43 aC.) fue uno de los intelectuales, políticos, abogados y oradores más influyentes de la Antigua Roma durante los últimos años de la República Romana. Él decía; «La amistad no es otra cosa que un acuerdo perfecto entre todas las cosas divinas y humanas, con benevolencia y afecto, y sólo puede existir entre los hombres buenos», pero también existen amistades entre personas etiquetadas cómo “malas” en la sociedad donde existimos familias, compañeros de estudio, trabajo, actividades deportivas, académicas, religiosas, artísticas o lo que implique trabajar entre varias personas.
El gran Cicerón, político, filósofo y orador, nos dejó una de las reflexiones más poderosas sobre lo que realmente significa la amistad. Una lección que, pese a la distancia, podemos seguir aplicando en pleno siglo XXI. Tiempo en el que el concepto e imagen de amigo no tiene que desaparecer porque ahora y en este planeta vamos a necesitar siempre al amigo para canalizar o descargar nuestros dramas emocionales o mentales y lograr de esta manera estar más ligeros y lograr avanzar en orden a nuestros objetivos.
Una relación clave
El amigo no es solo la persona que siempre ríe con nosotros o nos acompaña en las fiestas, reuniones sociales o nos da lo que querramos o necesitemos cuando y/o donde sea, sino la persona que nos habla con sinceridad sobre lo que debemos corregir de nosotros para lo que hagamos o pretendamos hacer. En contra de lo que decía Epicuro, y bebiendo de la ya antigua filosofía aristotélica, Cicerón nos presenta una forma de amor que no parte jamás de la necesidad.
Para Cicerón, la amistad debía surgir del amor y la virtud, jamás de la necesidad, la oportunidad o el interés. Su visión de este concepto, que es esencial en la vida de cualquier ser humano, puede enseñarnos hoy, en estos tiempos modernos de prisas y relaciones superficiales, cómo construir amistades verdaderas.
La amistad no es solo un complemento agradable en la vida; desde la psicología, la filosofía y la neurociencia, se considera una necesidad biológica y social profunda. Los seres humanos estamos diseñados evolutivamente para vincularnos, y contar con amigos verdaderos cumple las funciones vitales para nuestra salud y bienestar en un mundo con muchas personas que no deben existir aisladas o abandonadas o solo con pantallas o dispositivos electrónicos cómo compañia. Porque la soledad resulta profundamente nociva porque entra en conflicto directo con nuestra biología: los seres humanos somos una especie intrínsecamente social. A pocos días antes de la celebración del día de amistad creada por un paraguayo el Dr. Bracho es válido pensar sobre su valor y trascendencia.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
