El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) comenzó este viernes el retiro del semáforo ubicado en el km 47,2 de la ruta PY02, en Pedrozo, luego del accidente del 15 de agosto que dejó seis fallecidos. El cruce fue cerrado con barreras de hormigón y los conductores deberán utilizar retornos mientras avanzan las obras previstas en el sector.
¿Qué cambia desde ahora en el cruce de Pedrozo?
El semáforo fue desactivado y posteriormente comenzó el desmontaje de su estructura. La medida implica eliminar el cruce directo sobre la ruta internacional y restringir los giros que obligaban a los vehículos a detenerse en la intersección.
El nuevo esquema contempla que los conductores utilicen los retornos habilitados en sectores próximos al cruce. De acuerdo con la información difundida sobre la intervención, se prevé además el ensanchamiento de la calzada y la implementación de carriles de aceleración y desaceleración para separar las maniobras locales del flujo principal de la PY02.
La concesionaria Rutas del Este estima que los trabajos necesarios para completar este ajuste demandarán alrededor de 10 días. El objetivo inmediato es reducir la interferencia entre los vehículos que circulan por la ruta y quienes ingresan o salen de las comunidades ubicadas en el entorno del cruce.
¿Por qué el semáforo fue retirado después del accidente?
La decisión se produce pocos días después del siniestro registrado el 15 de agosto, cuando un camión impactó contra varios vehículos que se encontraban detenidos ante el semáforo. La investigación fiscal se encuentra abierta y busca determinar las circunstancias y eventuales responsabilidades relacionadas con el hecho.
El accidente terminó con un saldo de seis personas fallecidas, después de que inicialmente se reportaran cinco víctimas y posteriormente se confirmara el fallecimiento de una sexta persona internada.
El episodio volvió a poner bajo escrutinio la solución vial aplicada en Pedrozo. El semáforo había sido incorporado dentro de las modificaciones realizadas al proyecto de la Ruta PY02, mientras que posteriormente se planteó una solución de mayor capacidad mediante un paso a desnivel.
En diciembre de 2024, el MOPC y Rutas del Este firmaron una adenda por aproximadamente US$ 4,6 millones para la construcción del viaducto destinado a eliminar el cruce semafórico. La obra debía estar terminada en mayo de este año, pero continúa inconclusa.
¿Qué obra debe reemplazar definitivamente al semáforo?
El retiro del dispositivo no constituye la solución definitiva prevista para Pedrozo. El proyecto contempla un paso vehicular elevado que permitirá eliminar la interferencia entre el tránsito de la ruta y los movimientos locales.
La infraestructura forma parte de las obras vinculadas a la concesión de la ruta PY02 y busca modificar estructuralmente la circulación en este punto. La concesionaria ya había instalado en abril una pasarela peatonal en el km 47,6, equipada con un ascensor destinado a personas con movilidad reducida.
El problema es que la infraestructura definitiva todavía no está terminada. Por eso, el retiro del semáforo funciona como una medida inmediata mientras continúan las obras del paso elevado.
La situación también expone una tensión entre dos necesidades distintas: mantener la fluidez y seguridad del tránsito en una ruta internacional de alto movimiento y garantizar que los pobladores puedan desplazarse entre ambos lados de la carretera sin quedar expuestos al tráfico.
¿Qué reclaman los vecinos por el nuevo esquema?
El cierre del cruce directo modifica la rutina de quienes viven en Pedrozo y utilizan diariamente la ruta para acceder a viviendas, comercios y centros educativos.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el cruce peatonal. La pasarela se encuentra aproximadamente a 300 metros del antiguo cruce y dispone de un ascensor para personas con discapacidad. Sin embargo, vecinos han señalado dificultades para utilizar esta infraestructura, especialmente en el caso de niños y adultos mayores.
Desde Rutas del Este explicaron que el ascensor tiene un sistema de control remoto: la persona debe solicitar el acceso mediante un timbre y desde el centro de operaciones se verifica la situación mediante cámaras antes de habilitar el mecanismo. La empresa sostiene que el sistema está destinado exclusivamente a personas con discapacidad.
El planteamiento deja un punto pendiente para las autoridades: el cierre del cruce puede reducir la exposición de los automovilistas a una intersección de alto riesgo, pero también obliga a resolver con precisión la movilidad de los peatones que viven en el entorno inmediato.
¿Qué antecedentes tiene el problema de seguridad en Pedrozo?
El conflicto no comenzó con el accidente de agosto. El cruce de Pedrozo ya había sido objeto de modificaciones por razones de seguridad vial.
En 2024, el MOPC y Rutas del Este eliminaron los giros a la izquierda y redujeron las fases del semáforo de cinco a dos, con el argumento de disminuir el tiempo de permanencia de los vehículos en la intersección y derivar determinadas maniobras hacia los retornos.
La propia concesionaria también había incorporado infraestructura peatonal antes del accidente de este mes. En abril de 2026 informó sobre la instalación de la pasarela elevada y su ascensor en el sector de Pedrozo.
El nuevo escenario vuelve a trasladar la discusión hacia la ejecución de la solución definitiva. Mientras el semáforo ya fue desconectado y retirado, el paso elevado continúa en construcción, y el Ministerio debe administrar la transición entre el cierre del cruce y la puesta en funcionamiento de la infraestructura prevista.
¿Qué implica el retiro para la seguridad de la PY02?
El cambio modifica uno de los puntos de conflicto entre el tránsito de larga distancia y la circulación local en la ruta PY02, una de las principales conexiones terrestres del país.
La intervención busca que los vehículos que recorren la ruta internacional no tengan que detenerse en el cruce de Pedrozo y que las maniobras locales se realicen mediante retornos y carriles específicos. En términos de infraestructura, la apuesta es pasar de una solución basada en la regulación del flujo mediante semáforos a otra sustentada en la separación física de movimientos.
Pero el cambio también aumenta la responsabilidad sobre la infraestructura complementaria. Una solución vial no depende únicamente de retirar el punto de detención: necesita retornos funcionales, señalización, control de velocidad y alternativas seguras para peatones.
La tragedia del km 47,2 aceleró una decisión que ya estaba contemplada dentro del proyecto vial. Ahora, el foco queda puesto en que el paso elevado termine y en cómo funcionará la zona durante este período de transición.
Para el MOPC y Rutas del Este, el desafío inmediato es que el nuevo esquema reduzca efectivamente el riesgo sin trasladarlo hacia los retornos o hacia los peatones que necesitan atravesar la PY02.