Al cumplir 40 años entramos en crisis por ver nuestro ayer y decir que no hemos logrado importantes maniobras en nuestras vidas 10 o 20 años atrás, décadas, cómo los días, semanas, meses y horas que han que ya pasaron y sabemos que aunque queramos no podemos retroceder el tiempo ni volver atrás. Lo que nos queda es el hoy y mañana, más si tiene, cumplió o cumplirá 40 años no tiene porqué considerar todo perdido. Arthur C. Brooks, catedrático de Harvard: «Hay un tipo de inteligencia que crece a partir de los 40 años», él dividió la capacidad intelectual humana en dos curvas distintas que alcanzan su punto máximo en diferentes momentos de la vida:
1. La primera curva: Inteligencia Fluida (Juventud)
Es la capacidad de pensar con rapidez, razonar de forma abstracta, memorizar datos masivos y resolver problemas completamente nuevos. Es el «motor puro» del cerebro.
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Su pico: Alcanza su punto máximo entre los 20 y los 30 años, y comienza a decaer inevitablemente alrededor de los 40 años. Por eso, profesiones que exigen innovación frenética o un desgaste analítico masivo (como la informática, la física teórica o ciertos sectores financieros) suelen tener picos de éxito tempranos.
2. La segunda curva: Inteligencia Cristalizada (Madurez)
Aquí es donde ocurre el «nacimiento» o el verdadero despegue a los 40 y 50 años. Esta inteligencia es la capacidad de utilizar el inventario de conocimientos acumulados en el pasado. No depende de la velocidad mental, sino de la experiencia, el vocabulario y la comprensión profunda.
Un tiempo clave
Algo que nos beneficia saber a los cuarentones, que es cierto, es un tiempo de vida serio cómo toda edad en la vida, al mirar atrás nos comparamos habitualmente con nuestros padres es que vemos lo que han alcanzado a los 40. La inteligencia de los 40 es la capacidad de utilizar el inventario de conocimientos acumulados en el pasado. No depende de la velocidad mental, sino de la experiencia, el vocabulario y la comprensión profunda, y no terminaría aquí porque la capacidad de reflexionar va mutando a medida que envejecemos, de acuerdo a lo que hagamos, veamos, escuchemos o decidamos introducir a nuestra mente o “marote” cómo diría un amigo. Los padres son importantes para cualquier hijo porque son nuestros referentes de vida desde que nacemos hasta dejar de existir.
Brooks también afirma que la crisis de la mediana edad o la frustración profesional a partir de los 40 ocurre porque las personas intentan «forzar» su inteligencia fluida (quieren seguir trabajando el doble de horas, siendo los más rápidos o los innovadores disruptivos) cuando esa curva ya va hacia abajo. La clave de la felicidad y el éxito en la segunda mitad de la vida consiste en saltar conscientemente a la curva de la inteligencia cristalizada. Esto implica cambiar de rol:
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Pasar de ser el innovador a ser el instructor.
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Pasar de la ejecución técnica al diseño de estrategias, la mentoría y la enseñanza.
Si está en este periodo de vida no se sienta perdido o abrumado por lo que pasó en su vida y tenga en cuenta sus habilidades y capacidades que ha logrado construir hasta ahora para aplicarlas en lo que deba cumplir para satisfacer las necesidades de otros o usted mismo. A los 40 es un buen tiempo.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
