lunes, julio 27

3×3 Lunes 27 de julio del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

ESTAMOS ENFERMOS COMO PAIS
El estado de la salud en el Paraguay es calamitoso. Eso lo reconocen hasta los propios seguidores de Peña que tuvieron un encuentro político del lanzamiento de candidaturas a intendentes el pasado sábado y en donde dijeron que la suerte del país es la suerte del partido colorado.

Dijeron: «Si a esta agrupación política le va bien, al Paraguay le va bien y también en contraposición, si le va mal, al país le va mal». Y en materia de salud podríamos decir que hace demasiado tiempo estamos muy, pero muy mal. El gasto de bolsillo ha subido cada vez más y golpea severamente a todo paraguayo que tenga que enfrentarse a una atención médica en alguna institución, sea pública o privada.

Uno puede terminar en la calle a pesar de que haya recuperado su salud. Lo más probable es que acabe muerto. Pero con todas esas cifras, sin embargo, hay un grupo grande que dice que esas cosas no impactan en lo electoral.

El partido colorado está muy contento de que no le pasen la factura a pesar de que la tarea pública que tendría que realizar como gobierno no la viene haciendo. Somos el tercer país colero en materia de educación, sólo superado por Nicaragua y por Haití. Y sin embargo, nadie le pasa la factura al gobierno que lleva adelante hace 75 años la educación paraguaya.

Tampoco lo hace en materia de salud, menos en la cuestión de la seguridad, en donde los pretextos son cada vez mayores y las acciones menores. El Paraguay no se encuentra bien. Estamos en materia de salud, en terapia intensiva y no hay medicamentos.

Lo más probable en esas condiciones es que el paciente muera a pesar de que siga votando por el que le causó la muerte.

PRETEXTOS QUE NO CONVENCEN
El narcotráfico sigue campeando en varias zonas de nuestro país. Canindeyú, la zona fronteriza con el Brasil, Alto Paraná, Amambay, Concepción.

Son lugares en donde frecuentemente escuchamos de personas que reciben un balazo o son perseguidas porque no entregaron la mercadería o alguien se quedó en el camino con ella. Ahora hemos visto que se han tomado una comisaría en Naranjito, matando a tres e incendiando patrulleras y comisaría. El gobierno no tiene otro argumento que decir que el EPP ha venido desde Concepción hasta Canindeyú buscando nuevos aliados.

Uno preguntaría por qué tendría que desplazarse tanto sí podría tener tantos aliados ahí a la vuelta de la esquina. En Concepción, en el Amambay, ¿por qué tendría que hacer ese viaje hasta Canindeyú? Todo esto incluso ha sido desmentido por el intendente de Ybyrarobana que dice que para ninguna afirmación correcta podría endilgarse esa asociación y afirma que ha sido una vendetta de un grupo que se vio afectado por no paso de una mercadería importante de drogas. Si nosotros no tenemos seriedad y rigor a la hora de analizar estos hechos, es notable que cada vez se tenga que ser más creativo para inventar formas y explicaciones que tengan que ver con algo que no se parece nada a la realidad, sino que está emparentada con la ficción.

Necesitamos seriedad, rigor y acción concreta con mucha inteligencia. En materia de seguridad.

CIUDADES ABANDONADAS

Cada vez que nos acercamos a elecciones municipales, uno puede ver el trato que ha tenido la administración con el ciudadano. En este momento, el nivel de abandono de nuestras ciudades es enorme. Tendría que haber sido este el momento en que presentaran por lo menos una imagen agradable al contribuyente.

Pero si vemos la capital paraguaya, como también las ciudades alrededor, el nivel de abandono es enorme. Baches en zonas muy transitadas a las que nadie importa tener que cubrirlos o repararlos. Vivimos una circunstancia en la que todavía esto se prolongará probablemente hasta finales de diciembre, en que tendrán que asumir las nuevas autoridades.

Mientras tanto, nuestro nivel de decadencia continuará con unas ciudades que demuestran que lo que tenemos que elegir a futuro son intendentes y concejales que tengan vocación e interés de servir. Si no tienen eso, si no tienen en la cabeza el bien común, el sentido de trabajar por el otro, pues sencillamente no los voten con B corta, sino que los boten con B larga.