UNA DIÁSPORA DOLOROSA
Paraguay es un país que expulsa a muchos de sus hijos por varias razones. La diáspora paraguaya empezó en la revolución del 47 y no ha disminuido en número desde ese tiempo.
Razones políticas, primero, razones económicas, después hacen que hoy los expatriados nuestros superen los dos millones de habitantes. Eso significa que un tercio de la población paraguaya vive fuera del territorio nuestro, muchos de ellos en la Argentina principalmente, posteriormente en España en los últimos tiempos, algo en Estados Unidos y en Brasil, y son responsables del envío de más de mil millones de dólares en remesas a sus familiares por año. También hay que ver todo lo que eso implica en términos de desarraigo de fracturas de unidades familiares y del impacto que incluso tienen el crecimiento de la población a nivel local.
El director de estadística dijo que una de las razones por las que encontraron menos paraguayos desde el último censo es por la inmigración de úteros, diciendo que son mujeres las que principalmente salen del país y no pueden reproducir nuevos seres humanos en nuestro territorio. La gran pregunta es por qué no podemos retener a los nuestros, por qué el Paraguay no puede crear condiciones favorables en términos económicos y sociales, por qué esta democracia no es de oportunidades como ella debiera ser. Todas estas preguntas tendrían que ser respondidas por el electorado y también por las propuestas de los políticos.
Cuando no coinciden, el castigo es lo que manda.
JUECES Y FISCALES A LA CARTA
Las cuestiones de carácter judicial y la política se entremezclan de manera permanente.
Cuando uno tiene el control político, los jueces se alinean al mismo porque temen terminar en el jurado de enjuiciamiento de magistrados o no ser reelectos a futuro. Lamentablemente tenemos un poder judicial y un ministerio público absolutamente sirvientes del poder político de turno y de ocasión. Fallan en una dirección posteriormente cuando otro grupo político tiene mayoría, falla en sentido contrario y la impresión que proyectan hacia nosotros los mandantes es que están a las resultas de quién tiene en ese momento la posibilidad de hacer justicia a través de ellos y no ellos, nuestros jueces y fiscales, de hacer justicia como lo manda la Constitución y las leyes.
No existe tampoco mucha razón ni interés por parte de nuestros jueces de ser libres, autónomos ni independientes. Ni lo buscan. Excepcionalmente puede aparecer alguno, pero siempre el que saca la cabeza termina siendo sujeto de algún disparo del poder político que acaba con su vida profesional.
Estas cuestiones son graves en una república y tienen que estar resueltas si queremos avanzar en un país que sea previsible, que sea libre y que sea democrático.
CONCEJALES QUE REPRESENTEN DE VERDAD
Las representaciones de los barrios tienen que ser uno de los argumentos centrales en una reforma electoral del Paraguay.
En toda la oferta que se tiene en la actualidad, por ejemplo para concejales, hay muy pocos que representan a las zonas barriales marginales de Asunción, donde vive casi la mitad de la población de la capital paraguaya. No hay candidatos que salgan del barrio Santa Ana de la Chacarita, de Tacumbú, de Bañado Norte, de Bañado Sur, y sin embargo constituyen, reitero, casi la mitad de los electores paraguayos radicados en Asunción. Eso no demuestra que hay que cambiar la norma.
De lo contrario, no tenemos lo que las concejalías deberían reflejar, la representación de sectores bien determinados de la ciudad. Eso también acortaría mucho los costos en términos de campaña, porque el que pretenda ser concejal se concentrará exclusivamente en un par de barrios o lo que determine la división electoral, con lo cual eso también le volverá más demandable de su comportamiento por personas que lo conocen y que viven cerca de él. Entre esa decisión y la que se pueda tomar en términos de salarios, como pasa con los montevideanos, que no cobran por su labor de concejales, podríamos avanzar grandemente en mejorar las condiciones de esa democracia más cercana a la gente que constituyen ciertamente los municipios.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
