Comentario 3×3
Por Benjamín Fernández Bogado
La alevosa intervención de 18 diputados sobre la Corte Suprema de Justicia para evitar que fallen en torno a las declaraciones juradas de bienes es una muestra más de que han violado un mandato constitucional que habla que los tres poderes deberían trabajar en libertad de equilibrio e interdependencia, eso no ha sido lo que ha ocurrido y debería plantearse seriamente en apartar a los 18 miembros de la Cámara de Diputados que osaron alevosamente en enviar esa nota que tenía un tono de amenaza, de chantaje y de extorsión.
Si queremos vivir en una República tenemos que hacer entender a cada uno qué es lo que le corresponde hacer desde la función que le toca desempeñar. Un diputado puede legislar, un juez tiene que decidir en tornos a si lo legislado se adecua o no a la Constitución y la resolución de la misma debe ser obedecida.
No existe la posibilidad de que uno presione al otro, y más todavía de esta forma tan grosera y como lo han hecho los 18 diputados cartistas y liberales llanistas, muchos de ellos forman parte de una larga tradición despreciable en el ámbito de la política y no terminan de aprender. Lo que pasó ayer es una muestra más de tráfico de influencias y deberían ser sancionados severamente los 18 diputados para enviar una señal en torno a cómo deberían comportarse las instituciones y las personas en democracia.