domingo, febrero 1

Tiempos duros para la prensa en los EE.UU.

POR BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO

Juan Carlos López dirige el programa de CNN «Directo USA», muy visto aquí en Paraguay en CNN y un gran observador de las amenazas a la libertad de expresión y de prensa, bajo el gobierno de Trump y los retos que significa ser periodista en estos tiempos turbulentos y de fuerte represión a las libertades de expresión y de prensa.

—Juan Carlos López, si tuvieras que definir el momento en que vive el periodismo a nivel mundial y a nivel Washington, ¿cómo lo definirías?

—Pues te diría que la diferencia más importante que veo es que, aunque el periodismo siempre ha enfrentado retos, no los ha enfrentado de la misma manera en un país como Estados Unidos. Ahora se está dando un debate diferente sobre la libertad de expresión y sobre el alcance de la autoridad y del gobierno federal, en este caso en Estados Unidos, por la figura del presidente.
Y es un momento de retos, de muchos retos que están ligados con la información, pero también con todo lo que se mueve alrededor de la economía del periodismo.

Trump ha dicho en muchas oportunidades que CNN es una máquina de fake news, de inventos. Y hace poco incluso no le dio la palabra a un periodista de CNN que quería preguntar.
“¿Usted es de CNN? Usted no.” Personalmente, ¿cómo vives este momento como periodista? ¿Qué es aquello que realmente no habías vivido con anterioridad? ¿Qué es lo que no había mostrado Trump en su primer mandato y exhibe ahora en su segundo mandato?

—Lo que vimos, lo vimos en el primer mandato. Recuerdo en ese momento trabajaba con un corresponsal nuestro en la Casa Blanca, Costa, y a él le retiraron la credencial de prensa de acceso porque a Trump no le gustaba su estilo agresivo de preguntar.
Entonces, este tipo de interacción, la forma en que Trump descalifica a periodistas, lo habíamos vivido. Lo que es diferente ahora es que está rodeado de funcionarios cuya misión es cumplir con lo que diga Trump. Entonces, esa es la dinámica distinta.
No es periodismo, pero vemos toda la controversia que ha habido con el comediante Jimmy Kimmel, cuyo programa fue suspendido; hubo mucha presión y la empresa Disney decide volver a traer el programa. Y ahora Trump vuelve a pronunciarse sobre el tema y en sus mensajes en redes vuelve a hacer amenazas veladas contra la cadena y el programa con la regulación de las señales. Tal vez ese es el escenario en donde es diferente y donde nadie es ajeno a que esa presión se siente y esa presión seguramente muchos la están internalizando porque se está hablando de no solo quién informa, no solo quién está en el micrófono, quién está escribiendo, sino de las empresas que manejan los medios.
O sea que hay presiones a diferentes niveles. Tal vez algo que no se había visto en Estados Unidos de esa manera anteriormente. Sí se había oído.
Había habido presión, por ejemplo, del gobierno de Kennedy, del gobierno de Nixon.
Históricamente los políticos ejercen presión, pero en el caso de Trump ya es a un nivel mucho más granular, mucho más directo. Alguien dijo alguna vez que la justicia norteamericana era más poderosa y fuerte que la Sexta Flota Naval en el Pacífico.

¿Qué ha mostrado la justicia ante estos retos, ante esta provocación, ante esta manera de enfrentar a Trump a la prensa con demandas judiciales, con reclamos que hace en diferentes niveles? Le reclama al New York Times el valor del Presupuesto General de Gastos de la Nación Paraguaya, por ejemplo. ¿Cómo viven ustedes este momento y creen que la justicia de los Estados Unidos estará a la altura del momento y del reclamo?

—En el caso de la demanda al New York Times, 15 mil millones de dólares, y una demanda que cuando se lee el texto, a algunos aparte sorprende, fue desestimada por un juez por considerarla improcedente e inoportuna. Pero hay otras instancias, y en muchos casos no es necesariamente que la justicia no vaya a fallar, sino que las empresas están llegando a acuerdos extrajudiciales para evitar ir a ese tipo de demandas.
Entonces, está creando un escenario en el que la justicia podría terminar definiendo, pero las empresas están tomando decisiones para impedirlo. Vimos, por ejemplo, que la cadena CBS llegó a un acuerdo extrajudicial con Trump por una demanda que era sobre una práctica periodística, que es normal de editar una entrevista para los televidentes, para los radioescuchas que no lo tienen claro. Por ejemplo, nosotros entrevistamos a una persona, grabamos la entrevista y seleccionamos qué partes usamos.
En este caso, el programa de 60 minutos, la cadena CBS, usó dos segmentos con texto claro en diferentes programas. Trump asegura que la editaron para ayudarle. Pero otras cadenas como Fox hacen exactamente lo mismo con Trump, es escoger uno del material que tiene.
La cadena, en vez de ir a las cortes, decidió arreglar con Trump. Había una fusión importante del nuevo dueño de esa empresa y acaba de nombrar a un ombudsman, a un supervisor de la parte editorial de la CBS, que es alguien cuyo papel más destacado es ser muy leal a Trump. Entonces, esas son las cosas donde están diferentes.
La justicia está ahí. Trump es muy ducho en navegar la justicia estadounidense. Es una realidad política de Estados Unidos.
Los jueces federales tienen una designación vitalicia y siempre se hace el análisis entre si el juez fue designado por un demócrata o un republicano. Hay magistrados designados por jueces, por Trump, que han fallado en contra de él. Pero la Corte Suprema, integrada por nueve magistrados, tiene tres designados por Trump, que le ha estado dando decisiones favorables.
O sea que es un escenario en donde está la herramienta de la fortaleza de la justicia, pero también están los diferentes escenarios que enfrentan. Porque había un análisis la semana pasada que me parecía válido. Trump mandó a través de sus redes sociales un mensaje escrito directamente a su secretario de Justicia, exigiéndole que procesara judicialmente a enemigos políticos suyos.
Muchas veces, presentar una demanda en Estados Unidos, el objetivo de las partes no es necesariamente que el otro sea declarado culpable, pero enfrentar una demanda dispendiosa es común y es parte de la estrategia. Entonces eso es lo que estamos haciendo.

¿La prensa norteamericana le tiene miedo a Trump?

—Yo creo que en este momento la prensa en Estados Unidos está muy aprehensiva a lo que pueda pasar con el gobierno de Trump. El reto de hacer el trabajo… Me trataba de un caso específico que acabo de leer esta mañana. Hay un funcionario del Departamento de Justicia que se llama Ed Martin. A Ed Martin lo habían designado como fiscal del Distrito de Washington.
Es un cargo muy poderoso, pero no lo confirmaron, no recibió el respaldo para ser confirmado en el puesto y le dieron otro cargo. Ed Martin envió una carta poniendo en duda la reputación de un exagente del FBI que estuvo vinculado a la investigación por la masacre de Sandy Hook, una masacre en un centro educativo. Un exagente del FBI se vio afectado por esa carta y al siguiente día el Departamento de Justicia salió a desautorizar lo que había hecho el funcionario.
Entonces, ¿hay funcionarios dentro del Departamento de Justicia actuando por su cuenta? Puede ser, o simplemente porque entienden que eso es lo que quiere Trump, y eso lo está teniendo en cuenta la prensa. Que si se está dejando de denunciar, que si se está dejando de hacer lo que hay que hacer, no. Eso no está ocurriendo, pero sí hay una preocupación sobre cuáles pueden ser las consecuencias y las presiones.
Que de pronto, si uno habla con colegas en otros países de la región, es algo que se maneja con mayor regularidad. Pero en Estados Unidos no era tan frecuente ver el poder ejerciendo presión para tratar de moldear el mensaje.

Juan Carlos, cuando se escriba la historia de este periodo de los Estados Unidos, en la relación de Trump con la prensa, ¿qué se dirá?

—Creo que hay un cuerpo de evidencia tan amplio que simplemente la relación de Trump como político con la prensa fue muy diferente.
Él, como empresario, antes de entrar a la política, ya tenía una relación bastante particular con los medios. Ha habido anécdotas comprobadas en que, por ejemplo, se hacía pasar por su propia gente de prensa para tener titulares. Y Trump es un hombre de medios y es alguien que sigue aquel principio que dice que no hay publicidad mala.
Simplemente estar en los titulares es favorable y es positivo. Esa dinámica ya la está llevando a cómo el presidente de Estados Unidos sigue a detalle la cobertura de la que le gusta y la que no le gusta. Y creo que se va a recordar como un momento diferente por un presidente diferente que entiende el poder y entiende la relación con los medios de otra manera.
Y la pregunta va a ser si cuando se haga el análisis de este momento de la historia, la prensa y los periodistas estuvimos o no a la altura de mantener bien informados a quienes reciben nuestra información. Y yo creo que se está haciendo un trabajo responsable y se está haciendo dentro de los medios lo que hacemos los periodistas, que es informar y tratar de hacerlo de la mejor manera posible.

Estados Unidos se definió como un melting pot, un lugar donde vienen migrantes de todos los países del mundo que construyeron esa nación. De hecho, el abuelo de Trump vino huyendo de Alemania en la Primera Guerra Mundial y abrió un prostíbulo en Seattle. Y esa es la historia de muchos que viven en Estados Unidos.
Tú eres un colombiano que vive en Estados Unidos.
Esta política antiinmigrantes, ¿qué refleja del momento de Estados Unidos?

—Yo creo que Trump, con su retórica que tampoco es nueva, y mira, una de las cosas que creo que hay que destacar de Trump es que Trump ha sido abierto y ha dicho lo que va a hacer, y lo ha dicho desde su primer mandato y lo dijo en el segundo. Él hizo campaña promoviendo la campaña de deportación masiva más grande de la historia. Y la usaba, usando como referencia histórica la operación Espalda Mojada que ocurrió a mediados del siglo XX, en donde, por ejemplo, en Los Ángeles, en la Plaza Central, la Plaza Aldera, las autoridades cerraban, rodeaban y detenían al que estuviera y se lo llevaban para deportar sin importar si era o no ciudadano.
Y eso ocurrió, muchos ciudadanos resultaron deportados. Eso está pasando ahora. Es un momento diferente, hay oposición, hay protesta, pero es un momento distinto.
Y creo que Trump le abrió las puertas a la xenofobia y al temor que tienen muchos. Hay una teoría que circula, especialmente en la parte más extrema de la derecha en Estados Unidos, y es la teoría del reemplazamiento. Entonces, la teoría del reemplazamiento lo que dicen es “van a traer a personas de otros países para reemplazar a los estadounidenses, tener votantes”, y en principio alguien le podría dar algo de validez.
Pero una persona que llega, sea legal o ilegalmente, no puede votar de inmediato. Decían que los demócratas quieren traer a los indocumentados para que sea su base electoral. Las personas que llegan indocumentadas llegan a trabajar, no pueden votar.
Es un proceso muy extenso para hacerse ciudadano. Vemos grupos como los cubanos que han tenido protecciones históricas, ahora los están deportando como cualquier grupo. Los venezolanos, que tenían una situación compleja, los están deportando y los están devolviendo, y aún les están derogando permisos como el estatus de protección temporal que les dio tanto Trump en su primer gobierno, como Biden en su gobierno, y que les extendió con una designación diciendo que las condiciones en Venezuela ya son aptas para que la gente regrese.
La semana pasada anunciaron que están terminando ese estatus de protección temporal, que es para un grupo menor de personas, no son los 600.000 venezolanos, pero son más de 6.000 sirios, y Estados Unidos ya está determinando que la situación en Siria ya permite que regresen sin problema a su país. Entonces, ese es el momento que se vive, en donde siempre ha habido quienes ven la inmigración como una amenaza, pero también lo que demuestra la evidencia, la teoría económica y la práctica es que la inmigración es uno de los motores de la economía estadounidense, y es uno de los componentes clave de la figura de lo que es Estados Unidos. Entonces es ese debate interno entre responsabilizar algo externo de los problemas y no reconocer el aporte que hacen los inmigrantes. La economía estadounidense lo está reflejando.
Vean, la misma Reserva Federal proyecta que el desempleo va a llegar al 4,9% a fin de año, puede que después empiece a bajar, que la inflación va a llegar al 3% a final de año. Al final del gobierno Biden estaba ordenando el 2,3, 2,4, está subiendo, no está cayendo. Las señales de la economía no son fuertes.
Perder una base laboral como es la mano de obra que viene especialmente de América Latina es muy fuerte. Milton Friedman, economista conservador, decía que Estados Unidos necesitaba esa mano de obra indocumentada porque esa mano de obra indocumentada cobra menos y no recibe beneficios por trabajar en el país. Esa es una realidad económica.

Al expulsar a la gente que está expulsando y a la gente que está asustada de no trabajar, Estados Unidos está debilitando su economía. Trump, con su política, está cumpliendo promesas de campaña, pero está debilitando la economía que él dice la ONU está fortaleciendo.

¿Estados Unidos se está desenganchando del mundo con estas políticas de Trump?

—Parecería que ese es el intento de Trump.
Siempre cuando uno mira históricamente, Estados Unidos ha estado un poco aislado del mundo, a no ser si uno ve su relación con Europa o su relación con el medio ambiente. Pero ese es el principio de America First, Estados Unidos primero, que es el que plantea Trump y que muchos de sus seguidores más asiduos consideran es un paso lógico.
Juan Carlos, es la primera vez que estás en Paraguay.
Das una conferencia esta noche en la Cooperativa Universitaria, ahí sobre la calle San Martín. ¿De qué vas a hablar?

—Hablaré sobre “¿Para dónde vamos? ¿Cómo los medios van a seguir enfrentando los retos y cómo las nuevas tecnologías cambian o definen cómo hacemos nuestro trabajo?” Porque la tarea de informar ha existido históricamente, a través de miles de años hemos estado haciendo eso.
Pero ¿cuáles son los retos que vienen ahora? ¿Cómo cambian las tecnologías? La desinformación y los formatos por los que informamos y el hecho de la necesidad de estar bien informados y de nosotros como periodistas tratar siempre de hacerlo lo mejor posible.

Juan Carlos, si tuvieras que definir en una sola palabra a Trump, ¿qué es? ¿Un manipulador, un desinformador o un mentiroso? ¿En una sola palabra? Sí.
Diría que es un político.
Gracias por tu tiempo con Radio Libre esta mañana y feliz estancia en Paraguay, Juan Carlos.