Nuestros hijos de puta…
“Tal vez sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. La frase se le atribuye a Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos entre 1933 y 1945, en referencia a Anastasio Somoza, el dictador nicaragüense. Roosevelt justificaba con esta frase de permisividad y tolerancia a un régimen no democrático, pero que le servía para mantener su posición en la región. Ese bastardo terminaría sus días en Asunción tiempo después, cobijado por otro personaje de la misma calaña, que le dio amparo y seguridad, con un final por todos conocido.
Ha pasado mucha agua bajos los puentes y los presidentes de Estados Unidos se han sucedido a un ritmo mucho más lento que “sus hijos de puta.” Hoy se reproducen a una velocidad vertiginosa en diversas partes del mundo, y con la pandemia aparece...