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EL CANDIDATO
viernes, julio 30, 2021
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Silencio diferente

Hacer callar, censurar o bloquear la libre expresión es un hábito conocido por dictaduras que Paraguay los conoce  muy bien ya que vivió por 35 años con ese sistema. Cuando a un medio de comunicación o periodista lo marcaban o callaban por haber comunicado o informado algo que no conjugaba con lo que planteaba el criminal gobierno y consecuentemente: pagaba sus consecuencias.

Afortunadamente el paso del tiempo trae buenas noticias para el ciudadano cómo el fin de estas negras formas de administrar al Estado. Cuba es uno de los últimos ejemplos de dictadura en la región. Insostenible para su propio pueblo hambriento y con la boca cerrada. Al que habla o grita se lo mete preso o se lo acusa de “gusano” (alguien afín a los EEUU. La juventud  ahora se cansó del cuento y está pisando duro y sacándose el tapabocas puesto por el virus dictatorial y usa los canales de libre expresión para manifestar su postura ante lo que el gobierno hace o no hace para el mandatario rea y  de esta forma se empiezan a sentir nuevos compases en la melodía cívica a la música de la libertad.

Internet un aliado
El acceso de millones de cubanos a las redes sociales, que comenzó en diciembre de 2018, propició que los videos de la indignación popular se difundieran a toda velocidad haciendo de este hábito cívico internacional una punta de lanza para concluir los más de 60 años de la revolución cubana controlando el poder político en Cuba.

Ahora con la puerta abierta al mundo a través de la red internacional puede absorber y enunciar lo que desee sin más filtros cómo en el pasado existía con el ya difunto Fidel Castro que desde la otra dimensión estará observando el gran cambio que su país experimenta en torno a lo que no gustaba o concebía cómo sinónimo de crecimiento sin importarle la falta de  libertad en la que vivía y vive su pueblo. El cubano está soltando sus amarras con la tecnología como aliada.

Acabar con la tiranía
El ciudadano cubano no se calla y está en sus calles porque el mito oficial del pueblo salvado por unos barbudos que bajaron de la Sierra Maestra ya no funciona para ellos. Han crecido viendo las panzas de los jerarcas crecer mientras en sus propias casas se hacen “maromas” para poder poner algo sobre el plato. Quizá sea por el hambre u otras necesidades básicas que incomodan al ciudadano y hace que este se movilice y establezca su postura gritando, o haciendo ruido por lo visto en las redes que usándola bien es capaz de ser la semilla del cultivo de nuevos frutos políticos en la Nación que no puede depender del tiempo y ver cómo se deteriora un modelo que no responde para nada a las necesidades de la mayoría de la población.

Los cubanos luchan por su libertad, será una épica dura como la que protagonizaron los Castros contra Batista en 1959 y que prometió a todos ser libres y no lo cumplieron. Ahora la lucha es contra los que continuaron con la tiranía..

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