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Retorno a las bases de la familia

Lo negro, desagradable y fuera de lugar parece haber quedado atras. Ahora es tiempo de evaluar quienes o que son los verdaderos culpables de la violación ocurrida en un colegio SEK en Paraguay por estudiantes adolescentes a un niño de seis años. Horas atrás, en el ayer o pasado quedó lo ocurrido con un abuso que por la víctima, victimarios y lo acontecido pero sus antecedentes son nefastos. Paraguay registra uno de los índices de abusos contra menores más altos de la región. Hechos a ser tenidos en cuenta por las instituciones educativas, maestros y hasta el lugar y círculo familiar más cercano porque la mayoría acontece en dicho ámbito.

La familia luego de lo registrado y mediatizado tiene una oportunidad para mirarse por dentro y evaluar las condiciones en la que se encuentra nuestra consanguinidad. Una mirada que puede ser el origen de amenazas y hechos para la sociedad que acontecen en su seno diariamente. Una que tiene víctimas y victimarios y que es una llamada de atención severa sobre el grado de descomposición en la que la misma se encuentra.

Volver a las raíces
Los victimarios también pueden o pudieron haber sido víctimas de maltratos o abusos en la casa donde deben existir claros y válidos límites y clases de comportamiento ético y ciudadano para que dejen de ocurrir hechos cómo lo registrado en Lambaré y para eso la familia debe volver a ser un espacio seguro para todos. Las escuelas uy los colegios pagan muchas veces las consecuencias de lo que viene mal de la casa de ahi que algunos dicen que la primera escuela es la familia y luego la institución educativa. Esto no significa sacarle responsabilidad a los centros de formación colectiva.

Hay que fortalecer el hogar. La primera escuela y colegio de todo ser humano y de donde pueden salir buenas o malas personas hacia una sociedad que va perdiendo las coordenadas hacia la dirección a buenos puertos de actitud social que fueron cambiados por lo ofrecido por el consumismo. Hay que ocuparse de los problemas del cimiento, de la raíz si no queremos lamentarnos sus consecuencias ulteriores.

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