domingo, abril 26

Queremos imparcialidad

Por Benjamín Fernández Bogado

 

Cuando un aparato burocrático no funciona como debiera, el responsable es aquel que ha nombrado a esas personas para dicha tarea. El Presidente de la República no puede seguir sosteniendo a personas que no están preparadas para las tareas y funciones que se reclaman. Además de que esto pone en peligro la continuidad de su propio gobierno, extiende un manto de dudas sobre su verdadera capacidad para estar al frente de un cargo tan delicado como la Presidencia de la República. 

En este caso no deberían jugar factores de la inteligencia emocional, como el hecho de ser mi hermano o ser mi compañero de escuela o de colegio como elementos centrales. La República está por encima de cualquier elemento de este tipo y no es casualidad que cuando Eligio Ayala, que tenía un hermano gemelo, había asumido la presidencia, le solicitó que se apartara de la función pública que realizaba. Eligio Ayala, quizás el mayor estadista que tuvo el Paraguay en el siglo XX, tenía muy sobradas razones para entender que cualquier persona cercana a él podría terminar afectando a los intereses de la República.

En otros sitios se suele establecer que no hay posibilidad de que ningún pariente se encuentre en la misma tarea administrativa, en una dependencia pública. Entre nosotros hay factores que todavía tienen mayor impacto y qué hacen e impiden fundamentalmente hacer las cuestiones que tienen que ver con los intereses de todos. El presidente de la República es el único responsable de la administración del Estado y cuando le digan que tal o cual ministro no hizo su tarea, no es tanto la responsabilidad de ese, sino del que lo nombró, del que lo sostuvo, del que lo defendió, del que dijo que en ningún caso lo moverían.

Esta no es necesariamente una muestra de madurez de nuestra democracia. Aquí deberíamos trabajar por los objetivos generales de la República y aquel que no se corresponda a esos elementos trazados en la gobernanza del país tendrían que ser apartados por el bien de todos.