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EL CANDIDATO
viernes, julio 30, 2021
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Partidos Políticos al encuentro del futuro (I)

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Luis A. Fretes Carreras
Instituto Universitario de Lisboa (ISCTE-IUL)
Centro de Estudios Internacionales (CEI-IUL)

Lisboa – Portugal

El sistema de partidos paraguayo cumplirá en julio 137 años de su inicio. Con Uruguay y Colombia son los más antiguos de América Latina.

En las recientes internas los dos partidos tradicionales paraguayos movilizaron más 1.200.000 afiliados y por ese evento es posible imaginar que son muy sólidos por su antigüedad y dinamismo. Sin embargo, al igual que otros sistemas a nivel global, los partidos políticos paraguayos también están en crisis.

Múltiples son las razones: disputas de intereses personales, corrupción, incumplimiento de sus programas electorales, desinterés por los ciudadanos y otros pero donde más se observa dicha crisis es en la incapacidad para responder a los cambios sociales y al impacto de las tecnologías en la educación, el trabajo y la comunicación

La pandemia acentuó la crisis en los partidos, en particular por los efectos causados sobre la economía, el estado y la sociedad, así como también en la gran incertidumbre sobre el futuro y el destino de la humanidad que se proyecta a nivel mundial.

En Paraguay, se observan numerosos hechos que confirman de qué manera estos dos fenómenos están en desarrollo.

Si bien, la crisis en los partidos es anterior a la pandemia el descrédito público aumenta de forma progresiva. El sentido de pertenencia que hizo de los partidos tradicionales auténticas comunidades de fe, aún convoca a millones de personas pero está erosionada por las conductas corruptas e irresponsables de muchos líderes y dirigentes.

A esto se suma el descreimiento y el rechazo, cada vez más abierto y violento hacia los dirigentes y parlamentarios que representan partidos políticos – en particular el Partido Colorado- como se observó en las masivas protestas de marzo 2021, pero también en los escraches y golpes en locales públicos como en las recientes campañas electorales.

Se acabó la paciencia y ya no se aguardan las pérdidas de investidura o la cárcel de legisladores.

La gravedad de la pandemia inmoviliza y paraliza las protestas pero se evidenció que sólo podrán ser contenidas con mayor represión. En las últimas protestas las movilizaciones han superado la capacidad de respuesta del gobierno y los partidos. La pregunta crucial es: ¿Hasta cuándo el terror a los muertos por Covid-19 paralizará las protestas?

Considerando que la pandemia, afecta el mundo laboral, el comercio, los servicios y la industria y aumenta la presión sobre la crisis existente en el sistema político se hace necesario un abordaje diferente desde los partidos políticos. Las muertes, las enfermedades, el desempleo, la quiebra de empresas, las ciudades insalubres, la falta de internet, las deficientes infraestructuras de servicios básicos no son problemas de simple corrupción como tampoco una confrontación de liderazgos personales.

Los partidos políticos, están obligados a reconocer que los efectos del virus agudizaron los problemas estructurales del modelo estatal en el cumplimiento de sus funciones esenciales y que la presión al sistema político es de tal magnitud que supera las disputas de liderazgo o espacios de poder.

La conducciones partidarias tienen el desafío de asumir su responsabilidad y convocar a las fuerzas democráticas para enfrentar los efectos de la pandemia y proyectar en el futuro estrategias adecuadas para proteger la salud de los ciudadanos, dinamizar las instituciones de gobierno para hacerlas más funcionales y eficientes y garantizar la vigencia del Estado democrático social de derechos consagrados en nuestra constitución.