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El Leviatán

Desde el nacimiento de la literatura, infinidad de escritos han posicionado al ser humano como una especie fundamentalmente egoísta, y eso en ha influido en el modo en el que elaboramos las ideas sobre nosotros mismos en nuestra mente. Hobbes es uno de los grandes autores que profundizó dentro de su obra, donde uno de los conceptos más famosos que desarrolló fue el Leviatán.

El autor hace referencia al temido monstruo bíblico para explicar y justificar la existencia de un Estado que oprime a sus ciudadanos. El autor se relamería si el destino lo hubiera lanzado a la realidad política paraguaya donde hace unas 7 décadas, los paraguayos somos subyugados por un partido de poder hegemónico que nos ha regalado realidades paupérrimas en materia social, económica, educativa y de salud, donde observamos que solamente los amigos de la bestia se sientan en el banquete y disfrutan de las mieles del poder, percibiendo salarios que superan los ingresos de supervivencia de 50 familias paraguayas aproximadamente.

Hobbes no deja de lado la realidad de que el Leviatán tiene sus adherentes, ya sea por conveniencia (los pequeños caroñeros que viven de los restos que se hospedan en los dientes de la bestia o que deja a su paso) y aquellos que simplemente le temen.
Este temor de vencer al Leviatán le permite sostener que las personas queden anestesiadas ante su realidad, sobrevivir en miseria les resulta mejor que ser devorados por el monstruo.

El mito y la realidad se encuentran en nuestro día a día, la única manera de vencerlo es con la verdad, el reconocer que el desempleo aumenta, la salud no está a la altura de las necesidades y la educación toca fondo con respecto a toda latinoamérica, el saber que tuvieron siete décadas para hacer algo por todos y se quedaron en el beneficio de unos pocos, debilitando a quienes realmente hacen que el país salga adelante. Por más grande que sea, las individualidades unidas pueden dar batalla y que es posible someter a la bestia. Tenemos una oportunidad sin precedentes de marcar sentencia final al sometimiento del miedo, de la corrupción, de las mentiras, del prebendarismo, depende solamente de nosotros vencer el miedo a lo desconocido y animarnos a vencer, juntos, por un país que merecemos y que nos ha sido secuestrado.

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