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El ajedrez y los retos mentales

Una leyenda dice que el ajedrez fue inventado en el 200 A.C. por el comandante Hán Xin y desde ese tiempo hasta ahora es un deporte mental que sigue siendo atractivo. Este juego  enseña a planificar y anticiparse a los movimientos del contrincante, al mismo tiempo que potencia el autocontrol y el buen juicio.

Aunque sea considerado cómo algo aburrido para algunos tiene buenas funciones que sirven para socializar o trabajar sin drama alguno buscando éxito no solo en un partido sino en la movida que hagamos de nuestras piezas.

Empecé a jugar ajedrez de niño y reconozco que me aburría al principio por no entender el tiempo que tomaba al contrincante para responder una movida hecha que son muy importantes para continuar el juego sin perder los estribos, el juicio o control aunque vayamos perdiendo piezas en un partido, algo muy normal cómo los goles que nos hagan en un partido de fútbol. 

Aprender jugando

La lógica de ajedrez solo carece de hinchadas ruidosas y peligrosas pero tiene piezas que son cómo los jugadores de un club que resaltan por sus habilidades cómo tenemos al peón que se mueve solo un cuadro a la vez o la reina que es la pieza más fuerte por poder moverse mucho más cómo la torre o el alfil más no cómo el caballo por “ser una pieza con pollera” cómo me decía el instructor cuando empezaba a jugar este pasatiempo.

Participé este sábado de una competencia en Caacupé que fue  organizada por el Areópago cordillerano y la empresa Full Office donde me tocó participar de un torneo donde tuve la sorpresa de enfrentarme a muchos niños talentosos. que se destacaron no solo por cómo jugaban sino por ser la mayoría de entre los participantes del evento.

El sábado me he vuelto a sentar en Caacupé frente a una persona para medir mi capacidad y la de mi contrincante en el tiempo que nos toque para llegar al punto que busca todo ajedrecista que es el “jaque mate” . Practicarlo en verano y en todo tiempo es una invitación para pensar y reflexionar desde el juego ciencia.

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