miércoles, septiembre 23

De pirata a enclave del lujo

Tradicionalmente, a nivel regional o global, Paraguay arrastró en ciertos círculos una fama informal asociada a la informalidad, la triangulación comercial o la falta de controles estrictos (de ahí el término informal de «pirata»).

Sin embargo, en los últimos años y bajo la gestión del presidente Santiago Peña, el panorama ha cambiado drásticamente:

El giro a «mimado»: Paraguay se ha convertido en el «mimado» de los inversores extranjeros y los mercados internacionales. Esto se debe a su notable estabilidad macroeconómica, su baja carga impositiva, la obtención del codiciado grado de inversión y una agresiva estrategia de diplomacia económica para posicionar al país como un hub tecnológico y de manufactura sostenible.

El dilema de la energía: A pesar de este gran atractivo que despierta el interés de industrias de vanguardia (como la computación en la nube o la Inteligencia Artificial), el país se enfrenta al desafío de que su disponibilidad de energía eléctrica barata y limpia es limitada, lo que obliga al Gobierno a priorizar qué inversiones aceptar (por ejemplo, prefiriendo la tecnología avanzada antes que la criptominería intensiva).

El reciente fenómeno de marcas de renombre internacional que desembarcan masivamente en Paraguay está directamente conectado con el nuevo estatus del país como el «mimado» de los inversores. 

Al conseguir la estabilidad macroeconómica y el grado de inversión, el mercado local se volvió sumamente atractivo para grandes corporaciones globales.El epicentro de este auge comercial se concentra en nuevos ejes corporativos y complejos comerciales de vanguardia como el Shopping Distrito Perseverancia. 

El desembarco se está dando con fuerza en tres sectores principales: Las grandes tiendas de moda e indumentaria globales eligen el mercado paraguayo para activar su expansión regional: el retail y la manufactura.