El abogado Óscar Tuma se pronunció públicamente tras conocerse la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, expresando satisfacción personal por el hecho, aunque advirtió sobre serias implicancias jurídicas y políticas a nivel internacional.
“Voy a tratar de ser sumamente objetivo, y todos saben mi posición en relación a Maduro. Estoy feliz, pero…”, señaló Tuma al iniciar su análisis, diferenciando el plano emocional del estrictamente legal.
Desde la perspectiva del derecho internacional, el jurista afirmó que la situación resulta “jurídicamente muy problemática” si la detención se realizó sin autorización expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin un proceso formal de extradición y mediante el uso de la fuerza en territorio soberano.
De confirmarse estas condiciones, Tuma sostuvo que se estaría ante una violación del principio de soberanía estatal, una transgresión a la Carta de la ONU, que prohíbe el uso de la fuerza, y la generación de un precedente extremadamente peligroso para el orden internacional.
“El derecho internacional no habilita la ‘justicia por comando’”, subrayó, remarcando que incluso frente a la presunta comisión de graves crímenes, las formas y los procedimientos legales siguen siendo fundamentales.
En el plano político, Tuma fue categórico al señalar que la captura debe entenderse como una decisión de poder y no de justicia. “No fue un acto jurídico, fue un acto geopolítico”, afirmó, agregando que en términos reales “ganó el más fuerte, no el mejor argumento jurídico”.
Las declaraciones reavivan el debate sobre los límites entre justicia internacional y acción política, en un contexto marcado por fuertes tensiones geopolíticas y cuestionamientos al respeto del derecho internacional.