lunes, abril 20

3×3 (22/07/2025)

POR BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO

UNA DURA PRUEBA PARA LA JUSTICIA

La denominada mafia de los pagarés es, indudablemente, una de las grandes pruebas a la que es una vez más sometida la justicia en el Paraguay. Eso significa tener que juzgar a varios de sus integrantes, de quienes deberían haber impartido justicia y se pusieron de acuerdo con aquellos que fueron contra personas que ya habían pagado sus acreencias; sin embargo, no retiraban los pagarés y estos volvían a ser utilizados con métodos extorsivos.

Está toda la comunidad delincuencial de la justicia paraguaya metida en esto. Están desde los mandos inferiores hasta los jueces, pasando por abogados, estudios de cobranzas, fiscales. Esta es quizás la prueba más importante.

Ayer la Corte dijo que va a sentar una posición dentro de tres semanas. Veremos de qué se trata. No hay otra alternativa más que hacer justicia y castigar a todos aquellos que se burlaron de una gran cantidad de connacionales, a los que hicieron padecer lo peor, incluso llevándolos a la muerte, a varios que no pudieron soportar la presión a la que eran sometidos.

Varias lecciones para aprender de todo esto, además de administración financiera, que es una deuda grande que tenemos todos los paraguayos.

La otra cuestión es que la justicia no es la que administra ella la justicia, sino, por el contrario, es la que se complica —en el sentido paraguayo del término— con los delincuentes, y esa es la peor de las lecciones que hemos aprendido con la mafia de los pagarés.


PURAS DECLAMACIONES DE REFORMAS Y CAMBIOS

El gobierno sigue diciendo que está detrás de grandes cambios, pero pareciera que eso no pasa más que para ponerse bien con las organizaciones multilaterales que avalan al Paraguay como un sitio en donde se puede prestar dinero con cierta confianza.

Así como se planteó el tema de la cuestión de los empleados públicos con grandes agujeros que nadie cree que realmente lleven a la práctica —y mucho menos en el acotado espacio de los empleados que dependen del Ejecutivo— porque cada poder del Estado sacó ventajas de esa nueva ley, afirmando que las reglamentaciones deberían estar a su cargo.

El Poder Legislativo, donde abundan los nepobabys y otras alimañas, así como también el Poder Judicial —ni decir de otros estamentos—, en donde las excepciones terminan dejando a la norma como una cuestión de carácter absolutamente secundaria y no enderezada a organizar el Estado y acabar con los clanes, con los nepotismos y con el clientelismo político.

El Partido Colorado teme perder su gran base de votantes con una verdadera reforma del servicio público.

Si se hiciera de verdad, ganamos todos, porque tendríamos servidores con capacidad y conocimiento, que no dependan de los caprichos partidarios para estar en ese cargo. Pero es eso lo que no se quiere. Mientras tanto, se siguen proclamando reformas que no se llevan adelante.

UNA MOVILIDAD IMPOSIBLE

El transporte continúa siendo una cuestión marginada en la propuesta del Ejecutivo, que había dicho que el lunes —ayer— presentarían un proyecto. No lo han presentado y no están muy seguros acerca de cómo van a financiar el subsidio a un servicio que afecta en el área del Gran Asunción a más de 600.000 personas.

Así como tenemos también el tema del transporte de carácter como los buses, también tenemos esperando hace bastante tiempo el que se mueva electricidad utilizando tranvías o trenes de cercanías.

Estos proyectos no se mueven, a pesar de que se ha hablado de que tendría que hacerse, porque es lo que conviene para transportar de forma masiva a una mayor cantidad de paraguayos. Pero entre lo que fuimos —alguna vez uno de los primeros países en tener un sistema ferrocarrilero—, hemos pasado a tener hoy una pequeña burocracia costosa que mensualmente debemos pagar para burócratas que no mueven ni un centímetro de un tren que solo vive en la imaginación.