sábado, agosto 29

VIDA INSOPORTABLE

La vida es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. Esta es la acepción más habitual de este término que puede ser definido desde diversos enfoques, pero suele asociarse a la biología. La ciencia que trata de los seres vivos considerando su estructura, funcionamiento, evolución, distribución y relaciones si es que todavía existe, porque es algo que vamos perdiendo en las vidas o estilos de vida de algunos.

El neurólogo y psiquiatra austriaco dice al respecto del vivir que; “La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino por falta de significado y propósito”. Frankl no niega el dolor físico ni la dureza de las tragedias. De hecho, acuñó esta visión tras sobrevivir a cuatro campos de concentración nazis (incluidos Auschwitz y Dachau) y perder a casi toda su familia durante la segunda guerra mundial, periodo en el que muchos se habrán cuestionado por qué o para qué seguir viviendo. Viaje que para algunas personas a su vez no tiene sentido seguir haciéndolo y optan por el suicidio cómo respuesta a sus problemas. 

Construir el propósito

Lo que sostiene es que el sufrimiento en sí mismo no es lo que destruye el espíritu humano. Los seres humanos tenemos una capacidad de resistencia biológica y mental asombrosa ante la adversidad. Sin embargo, cuando el dolor carece de sentido, se convierte en desesperación. Y lo que realmente quiebra a una persona no es el peso de la carga, sino no saber para qué la está llevando.

El austriacoFrankl también propone Para evitar que la vida se vuelva «insoportable», debemos tener en cuenta los sgtes puntos;

  1. A través de la creación o el trabajo: Asumiendo una tarea, un proyecto o una responsabilidad que dependa de nosotros.
  2. A través de la experiencia y los vínculos: Amando a alguien, apreciando la naturaleza, la verdad o el arte.
  3. A través de la actitud ante el sufrimiento inevitable: Cuando ya no podemos cambiar una circunstancia dolorosa, nos queda.

Y la frase es un recordatorio de que nuestra fortaleza principal no reside en tener una vida fácil o sin problemas, sino en contar con una razón lo suficientemente valiosa —un motivo, una persona o un deber— que le dé sentido a nuestra existencia incluso en los momentos más oscuros.